14 de noviembre 2001 - 00:00

Reproches de De la Rúa a Bullrich por la renuncia

Fernando de la Rúa se reunió a solas con Patricia Bullrich, ayer, para reprocharle las dos declaraciones que más le habían molestado de su ministra de Seguridad Social, en ese momento renunciante. La primera, que dijera que el gobierno había resignado transparencia con los sindicalistas; la otra, que el Presidente debería resolver en una semana la asignación de fondos de los distintos ministerios. De la Rúa aparecía enérgico, firme, de las versiones que surgían ayer a su lado contando su encuentro con la Bullrich: «Le habló de su deslealtad y de su ingratitud», comentó a este diario un estrechísimo colaborador del mandatario.

Domingo Cavallo había pedido una reunión de gabinete que no estaba previsto realizar. Sirvió para que explicara, una vez más, la reestructuración de la deuda. De la Rúa lo escuchó simulando interés y se marchó en medio del cónclave, que continuó con un tema más apasionante: los recortes que habrá sobre el presupuesto de 2002 y la manera de repartir los recursos. Sería el motivo formal de la salida de la Bullrich, que se había decidido el día anterior: al Ministerio de Seguridad Social se le recortarían $ 30 millones de los fondos asignados (que son varios miles de millones) que se derivarían a Desarrollo Social. El presupuesto de esta cartera es tan exiguo que parece confirmar lo que el propio De la Rúa le había prometido a la ministra renunciante cuando se creó su cargo: «Vamos a eliminarlo antes de fin de año».

• Fondos

Sin embargo, el rionegrino Daniel Sartor no se considera un «plazo fijo» y defiende su cargo, como lo hizo ayer en el encuentro de los ministros. Otro que también tironeó fue el titular de Trabajo, José Gabriel Dumón. Ayer consiguió que algunos fondos que la Bullrich había reclamado para Seguridad Social fueran para su cartera. La ministra quedó convencida de que la decisión de irse del gobierno, que le había anunciado a su equipo la noche anterior, era la correcta. Era obvio que perdería la batalla por el reparto dada la identidad del «repartidor», el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, con quien está enfrentada desde hace meses por el manejo de la relación con los sindicatos.

Anoche Colombo, reunido con los diputados del bloque radical, dio su versión de los hechos: «Sucedió lo que se sabía desde hace seis meses». Para «el Vikingo» la suerte de Bullrich quedó echada con el ingreso de Cavallo al gobierno: desde ese día, ella habría reflotado su viejo alineamiento con el ministro de Economía y su subordinación a De la Rúa se habría vuelto condicional.

Los motivos que la ministra expuso para alejarse del gobierno fueron, obviamente, distintos. Explicó que no se podía tolerar la superposición de oficinas y de partidas y que tampoco se podría ceder en la pretensión de hacer más transparente la actividad sindical obligando a los gremialistas a que presenten sus declaraciones juradas ante el Ministerio de Trabajo. En un corrillo de periodistas acreditados en la Casa Rosada, después de ver a Colombo el lunes por la noche, habría anticipado: «Estoy harta de pelear sin que se tomen decisiones; si esto sigue así me voy».

• Descomposición

De la Rúa corría ayer contra reloj. Sabía del comentario de su ministra y supuso que las razones del alejamiento eran de más largo alcance. Tal vez la ministra vio la descomposición que presenta el oficialismo, la tendencia de De la Rúa a recostarse sobre el partido radical y la oportunidad para salir del juego y lanzarse a otra carrera, ahora con su propio partido. El Presidente tiende a pensar en estas motivaciones y por eso, después de la reunión de gabinete de ayer, se encerró a solas con ella para hablar -si es fidedigna la versión de aquel íntimo- de ingratitud y deslealtad.

Ahora al Presidente le queda la tarea de resolver la sucesión de la ministra. Alguien le había sugerido a Bullrich, sin éxito, que permaneciera hasta la vuelta de De la Rúa desde Portugal y Alemania. Provisoriamente, el ministerio quedó bajo la órbita de Dumón. Habrá que ver si no termina sucediendo con él lo que ya sucedió con el de Infraestructura, hace más de un año: De la Rúa lo disolvió al poco tiempo de haberlo creado. Es que el Presidente prometió un cambio de organigrama para antes de fin de año, para lo cual falta una eternidad.

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