1 de agosto 2005 - 00:00

Resuelven mañana diputados PJ si siguen en la misma bancada

Eduardo Camaño
Eduardo Camaño
El fin de semana fue menos que propicio para negociar la unidad del bloque peronista. Kirchneristas y duhaldistas no tuvieron más que algún contacto telefónico, pero sin vistas a cruzar propuestas para consensuar una conducción unificada que herede la presidencia que dejó José María Díaz Bancalari tras su pedido de licencia -virtual renuncia porque él mismo confirmó que no volverá a conducir la bancada-, forzado por el oficialismo K después de integrar la fórmula para senadores con Hilda Chiche Duhalde. Un testeo de las posiciones daba anoche poco margen para el optimismo peronista, aunque unos pocos de ambos bandos siguen pensando en el peligro que puede significar para el gobierno no contar con mayoría en el Congreso, por lo menos hasta diciembre de este año. Pero la incomunicación entre los sectores dificulta pronósticos:

• Mañana el bloque peronista debe reunirse para decidir cómo será lo que llaman «la conducción de transición». Ese acto podría demorarse hasta el miércoles ya que se esperan negociaciones de último momento y preparativos para esa reunión de todos los diputados del PJ que algunos califican ya como un conflicto bélico.

«Para
que haya una transición equilibrada, nosotros proponemos una conducción de cuatro miembros -con el porteño Jorge Argüello, el rionegrino Osvaldo Nemirovsci, el cordobés Carlos Caserio (los tres netamente kirchneristas) y el salteño Juan Manuel Urtubey-», decía ayer Nemirovsci. ¿Y si el duhaldismo no acepta?, fue la pregunta. «Entonces, impondremos la lógica de la mayoría

• Quedó claro también que el kirchnerismo no estaba dispuesto a negociar esa posición -al menos por ahora-, aunque se podría flexibilizar otorgando sólo una concesión. Los diputados K «permitirían» mantener la actual mesa de conducción -liderada por el pampeano Manuel Baladrón- y por sobre ella reemplazarían a Bancalari con el cuarteto propuesto. «Se fue el presidente y lo reemplazamos por voluntad de la mayoría; es así de simple», alardea el kirchnerismo.

«Tenemos la percepción de que no existen motivos para que el duhaldismo se vaya», decían los kirchneristas con ironía, sabiendo que una conducción de ese tipo es inaceptable para el duhaldismo y que, aunque lo hiciera, no duraría una semana en funcionamiento.

En medio de una pelea como la bonaerense, con el altísimo perfil que eligió Néstor Kirchner para participar en ella y las respuestas de algunos, como Eduardo Camaño, en temas más que sensibles para el duhaldismo y el kirchnerismo, una paz que no se base en compartir matemáticamente los puestos de poder del bloque hoy es imposible.

• Postergación

Frente a esta situación, es casi seguro, y el propio kirchnerismo lo reconoce, que esta semana no haya sesión en Diputados para debatir el proyecto de ley de educación técnica que pidió Kirchner. Proponen postergarla para el 10 de agosto, en la que será, si se hace, quizá la última sesión antes de las elecciones.

• El duhaldismo había iniciado la negociación partiendo de cuatro posibilidades: una licencia de
Díaz Bancalari y su sustitución por la mesa de conducción -la que ven como más potable-, que se nombre una nueva mesa de conducción integrada por tres kirchneristas, tres independientes y tres duhaldistas -también aceptable-, que el kirchnerismo insista con tomar la conducción integrándola por amplia mayoría -inaceptable- o la ruptura del bloque y el armado de una bancada reincorporando a todos los diputados que se fueron del PJ.

De esas cuatro opciones seguían sosteniendo ayer, a lo sumo,
las dos primeras, pero analizando seriamente un escenario de ruptura. El problema allí seguía siendo el mismo que para los kirchneristas: ¿quién se queda con el sello del PJ si aparecen dos bancadas?

• Nadie piensa hoy seriamente que se pueda mantener la unidad del bloque PJ, incluso aunque de este proceso el bloque peronista emerja aparentemente unificado. El duhaldismo está convencido de que después de la salida de Díaz Bancalari, el kirchnerismo va tras la presidencia de la Cámara, es decir el puesto de Eduardo Camaño. Eso explica, en parte, por qué después de una trayectoria de dos años de cumplimiento estricto de los pedidos de la Casa Rosada, Camaño se haya prestado con tanta facilidad para ser la cabeza de la resistencia duhaldista y el hombre que se pelea con Kirchner en todo lo que Eduardo Duhalde quiera pelearse. Además, es el propio gobierno es el que los pone en ese lugar, como las declaraciones de Alberto Fernández del viernes, cuando colocó al duhaldismo en «la vereda de enfrente», en pie de igualdad con Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.

Otro dato, conocido el fin de semana, alienta el poco ánimo acuerdista en el duhaldismo. El rencor de
Kirchner con Díaz Bancalari por haber pasado de ser hombre de confianzaen el Congreso a reivindicarsu pertenencia duhaldistaintegrando la lista con Chiche no habría terminado con el pedido de licencia a la jefatura del bloque y a la banca. Kirchner quiere también que Díaz Bancalari renuncie formalmente a la presidencia de la bancada, aunque el bonaerense ya haya dicho públicamente que no piensa volver a pretender ese cargo.

• Resta, entonces, saber cómo están los números para la reunión de bloque de mañana o pasado.

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