29 de febrero 2008 - 00:00

Retoman en gobierno a piqueteros desocupados

Emilio Pérsico adelanta ya su ingreso al gobierno nacionaljunto a un grupo de autodenominados piqueteros -ya no piqueteana nadie, salvo las planillas de sueldos-. Ayer semostró junto a Alberto Fernández en un seminario que organizóel activista de los porteros (en realidad, sólo lo fue supadre) Víctor Santa María.
Emilio Pérsico adelanta ya su ingreso al gobierno nacional junto a un grupo de autodenominados piqueteros -ya no piquetean a nadie, salvo las planillas de sueldos-. Ayer se mostró junto a Alberto Fernández en un seminario que organizó el activista de los porteros (en realidad, sólo lo fue su padre) Víctor Santa María.
Con escasa pompa, un puñado de dirigentes piqueteros asumirá cargos en el gobierno de Cristina de Kirchner. El desembarco se producirá en los próximos días y será la coronación de un artificial romance político entre «Los Cuatro Grandes» -las mayores bandas piqueteras- y la Presidente.

En bloque, caciques y caciquejos del planeta piquetero asumiránen áreas ligadas a Derechos Humanos, Vivienda y Cancillería. En más de un caso, se trata de cargos creados «a medida»: ocurre, por ejemplo, con la oficina inventada para un ladero de Luis D'Elía.

El operativo de contención de la primera plana piquetera está en gestación desde fin de año, pero se terminó de abrochar cuando D'Elía (FTV), Edgardo Depetri (Frente Transversal), Humberto Tumini (Libres del Sur) y Emilio Pérsico ( Movimiento Evita) se citaron con Néstor Kirchner en Puerto Madero.

Allí se reconstruyó el diálogo; los piqueteros prometieron sostener -o, al menos, no criticar- a la Presidente y que marcharían al Congreso el 1 de marzo para aplaudir su discurso. Pero, en paralelo, programan un megaacto donde quieren mostrarse con Kirchner. Esperan el OK del patagónico.

Antes, los cuatro jefes habían transitado una temporada de devaneos con los Kirchner cuando el presidente eligió como aliados primarios a los históricos jefes del peronismo, los gobernadores y los intendentes del conurbano.

Hubo picos de alta tensión. La renuncia de D'Elía luego de su visita a la Embajada de Irán y el portazo de Jorge «Huevo» Ceballos al Ministerio de Desarrollo Social en protesta porque no le habilitaron una colectora para competir por la intendencia de La Matanza fueron los más explosivos.

Además, en las boletas oficiales de octubre, la presencia piquetera fue menor que la pretendida por «Los Cuatro Grandes»: cosecharon algunas bancas bonaerenses y, de rebote, tres diputaciones nacionales.

El dato merece explorarse: Victoria Donda, que milita en LDS, y Gloria Bidegain y Adela Segarra, cercanas al Evita, fueron incorporadas por Kirchner en la boleta de Buenos Aires, pero más por su perfil ligado a los DD.HH. que por su pertenencia y sintonía con las organizaciones donde militan.

Bidegain es hija de Oscar, ex gobernador del PJ; Donda, nacida en cautiverio y nieta recuperada, es hija de una militante montonera desaparecida; Segarra militó en la UES -en La Plata, era jefa de Giselle Fernández, hermana de Cristina de Kirchner-y en Montoneros. Años después se reencontró con los Kirchner.

Sin embargo, ni Tumini, ni Pérsico, ni D'Elía -que ubicó a su mujer, Alicia Sánchez, en la lista de senadores de la Tercera Sección-estuvieron en las listas oficiales. Depetri es diputado desde 2005, pero no pudo incluir, como quería, a Oscar Laborde entre los diputados «a salir».

  • Regresos

    Tras aquellos zigzagueos, Kirchner decidió contener a los jefes insatisfechos. Sobre todo a D'Elía y a Tumini. Pérsico siempre fue menos crítico, y Depetri, que se conoce con el ex presidente desde que éste asistía al gremio de trabajadores de Río Turbio, expresa una fidelidad casi invulnerable.

    El «Operativo Retorno» se ejecutará en cuatro movimientos:

  • Rubén Pascolini, que ocupó la Subsecretaría de Hábitat Social que dependía de Infraestructura tras la ruidosa renuncia de D'Elía, jurará al frente de una -a crear- Comisión Nacional de Vivienda y Hábitat, que concentrará las tareas de la Subsecretaría y del Plan Arraigo, y ya no estará bajo la órbita de Julio De Vido -una amistad construida vía Caracas-, sino que dependerá de la Jefatura de Gabinete de Alberto Fernández. Cambios de época: cuando dejó el gobierno, D'Elía acusó al porteño de ser quien «lo echó» por los diarios. Por entonces, el matancero reportaba a Kirchner vía Oscar Parrilli, pero tenía trato preferencial con De Vido. Ahora, el deliismo orbitará en torno a Fernández. ¿Razones de esa mutación? En un próximo capítulo. En tanto, D'Elía mantiene su nexo fluido con Parrilli, que tiene en su gabinete piquetero a Carlos López, un ex FTV, convertido al parrillismo hard.

  • Oscar Laborde, ex intendente de Avellaneda instruido en «La Fede» y dinámico dirigente del extinto Frepaso, aterrizará -en rigor, cambiará de despacho porque ahora está en Cascos Blancos- en la Cancillería como representante especial para la Integración y la Participación Social. Laborde, se sabe, es una extensión de Depetri, que imaginó a su ladero como subsecretario de Relaciones Institucionales, cargo que dejó libre Marcelo Fuentes, pero que fue ocupado por Horacio «Pechi» Quiroga, radical K. Al final, Laborde recala en otra oficina. Depetri tiene también su delegado en el despacho de Parrilli: Oscar Torres.

  • Humberto Tumini, que pujó para ser diputado nacional por la Capital Federal, pero fue vetado por Alberto F., que le cobró su relación con Jorge Telerman -de quien fue funcionario-, asumirá como coordinador nacional del Consejo Federal de Derechos Humanos, área que depende de la Secretaría de Derechos Humanos y está bajo el paraguas de Aníbal Fernández, detalle poco simpático para el ex ERP. A su vez, LDS retiene la Subsecretaría a la que Ceballos volvió luego de las elecciones, «Yuyo» Rudnik continúa en Cancillería, mientras Néstor Moccia opera a la par de Parrilli. Proveniente de Patria Libre, sello histórico de los LDS y actual marca electoral, Rogelio Iparraguirre es uno de los mayores escuderos de Parrilli, pero tomó distancia del eje Tumini-Ceballos: a Iparraguirre lo radiografiaron cuando su nombre apareció en la agenda de uno de los encapuchados que tomaron por asalto el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense.

  • Emilio Pérsico quedó entre los primeros veinte congresales del PJ bonaerense y respira con la promesa de Kirchner de que lo convertirá en secretario de Organización del PJ normalizado. Antes le habían ofrecido inventarle un área política en la Jefatura de Gabinete nacional, pero el ex Quebracho dijo que no porque no le agrada la idea de tener que depender de Alberto Fernández, con quien, sin embargo, se fotografió ayer en una charla sobre el futuro del peronismo. Así y todo, luego del corrimiento de Santiago Martorelli -ahora funcionario de Pablo Bruera en La Plata-, el Movimiento Evita mantiene un delegado en el microgabinete parrillista: Diego Lovera.
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