19 de septiembre 2002 - 00:00

Robo desvela a Alvarez

No sólo la falta de resultados en las negociaciones con la Corte le quita el sueño al ministro de Justicia y Seguridad de Eduardo Duhalde. Desde la semana pasada, un aparente robo en las entrañas de su ministerio le crispa los nervios a Juan José Alvarez: manos anónimas, o no tanto, se llevaron cuatro o cinco armas livianas, otros tantos fusiles FAL y ametralladoras del tipo UZI de la División Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal. Lo grave, pese a las declaraciones de la guardia de que fueron sorprendidos, es la sospecha no sólo sobre el destino ulterior, sino el anterior uso dado al armamento. Es que nada impide creer que se podría haber sido utilizado para cometer delitos y, ahora, se buscaría «blanquear» el faltante en los almacenes de la fuerza.

El Servicio Penitenciario, cuyo personal se conoce en la jerga carcelaria como «los candados», es el corazón del poder uniformado del Ministerio de Justicia y justificativo esencial para mantener esa jerarquía y no perder presupuesto porque el área cedió atribuciones al no poder nominar a los jueces por la creación del Consejo de la Magistratura. Claro que con la fusión de Justicia con Seguridad, Alvarez amplió su poder de fuego porque pasaron a depender de él otras dos fuerzas de mantenimiento del orden aunque con un grado mayor de militarización: la Prefectura y la Gendarmería.

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