24 de septiembre 2002 - 00:00

Rodríguez Saá paró caravana y pidió más fogones

Adolfo Rodríguez Saá se bajó del micro que lo llevaría durante tres meses para recorrer en todo el país. Quejoso con los punteros que lo esperan en los pueblos, el precandidato suspendió -hasta nuevo aviso- su «marcha de los sueños».

Lo decidió ayer, en una cumbre con su comando de campaña, a 48 horas de iniciar el segundo circuito -Jujuy, Salta y Tucumán- de la caravana que debutó la semana pasada en San Luis, San Juan y Mendoza.

Los dirigentes no entienden: el Adolfo no quiere palcos ni discursos, quiere un fogón para charlar con la gente, escuchar sus quejas, sus necesidades y sus propuestas»,
dijo un operador adolfista, contagiado por el fastidio de su jefe.

Hoy, al mediodía, el sanluiseño reunirá a sus edecanes para replantear el esquema y método de la caravana: «No quiero que los dirigentes se metan entre la gente y yo», avisó, imperativo.

• Menos paradas

Para garantizar un férreo control de los mitines, la caravana hará menos paradas y no permitirá actos armados por jefes nativos que quieran fotografiarse con el candidato.

También, se evalúa cambiar las fechas de los recorridos: hasta ahora, estaba previsto salir a la ruta de miércoles a viernes; esto se reordenaría para que las giras se realicen entre jueves y sábados.

«Tres días de caravana agotan mucho, y no queda tiempo para organizar otros actos políticos»
, contó un miembro de su equipo de campaña.

Al margen de eso, ningún vocero admitió un temor creciente en el entorno del precandidato:
su alta exposición lo convierte en blanco fácil ante disturbios, espontáneos o no. El round mendocino, donde hubo un incidente entre la Policía local y su custodia; y otro, con piqueteros, encendieron la alarma.

Ayer, en Santa Fe, Saá cerró una cumbre sindical, escoltado por
Hugo Moyano, Juan Manuel Palacios, el jefe de la CGT local, Jorge Kiener, el bancario Andrés Castillo y el porteño Enrique Rodríguez, ex ministro de Trabajo de Carlos Menem. Como había anticipado, no visitó a Carlos Reutemann. Aunque aclaró que no tiene «problemas personales» con el santafesino, le remarcó que en esa provincia se registró el mayor porcentaje de «voto bronca» en las últimas legislativas: 49 por ciento, dijo.

«No tengo nada con el 'Lole', creo que es una buena persona, pero esto del santuario es una cosa antigua»
, dijo el sanluiseño, en referencia al despacho del ex piloto, reducto de peregrinación de cuanto peronista pisa Santa Fe.

Lo invitó a subirse al palco con la Mesa Sindical
Rodríguez Saá Presidente que ayer, en el club Gimnasia y Esgrima -dato extraño: es conducido por un doctor en economía que en la interna chica de la entidad derrotó a un juez de la Corte de Justicia local-, juntó a 2.000 personas para aplaudirlo.

«Si él viene a estas reuniones con gremialistas y la gente, nos sacaremos la foto todos juntos»
, lo toreó. Sin mala intención, aclaró.

Desde el estrado, Rodríguez Saá pidió que el gobierno adelante la convocatoria a elecciones para diciembre de este año, lo que permitirá que en enero asuma el nuevo presidente, en paralelo con el mandatario brasileño que reemplazará a
Fernando Henrique Cardoso.

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