3 de enero 2008 - 00:00

Sabor sureño en complot veraniego contra Moyano

Dos de los protagonistas de la final de sapo, que mostrósonrientes y juntos a Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, no estarán este año en el clásico almuerzo que el gastronómico organiza en Mar del Plata y marca el clima gremial del resto del año.

Reinaldo Hermoso -que el verano pasado armó dueto campeón con Carlos Acuña, de Estaciones de Servicio- falleció y Moyano, el otro ausente notable, ya no comparte tertulia y rondas con sus antiguos enemigos, luego convertidos en aliados y ahora, de nuevo, en rivales.

En Punta Mogotes, el gastronómico abrirá la residencia familiar (en realidad será el festejo del cumpleaños de la madre de los diputados Graciela y Dante Camaño, esposa y cuñado) a una ristra de caciques de la CGT que comparten, al menos por ahora, un propósito: desplazar al camionero de la jefatura de la CGT y poner, en su oficina de la calle Azopardo, a un dirigente «amigo».

Como anfitrión, Barrionuevo prepara un menú sugerente: corderito patagónico. Con el jerarca de San Martín, diputado por Catamarca, nunca se sabe si se trata de una ironía brutal o de un gesto de comunidad con los Kirchner.

  • Dudas

  • Las dudas, en cambio, se disipan respecto de los planes del gastronómico y los demás jefes sindicales que comprometieron su asistencia. Además de «los Gordos» Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo, Barrionuevo espera a Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez.

    La presencia, o no, de estos dos gremialistas -que se mueven según el joystick de la Casa Rosada- puede ser el dato que eleve o entierre el rango del almuerzo conspirador. La comilona del complot está planeada, en principio, para el viernes 18 de enero.

    De esa sentada saldrá bosquejado, en caso que la convocatoria sea exitosa, un plan de acción contra Moyano. Quizá, incluso, se perfile el nombre del que será propuesto como reemplazante del camionero. Antonio Caló, de la UOM, es quien más suena en ese sentido.

    Si Barrionuevo logra reunir a los «líberos» Martínez y Rodríguez -bloque al que suele sumarse Juan José Zanola, de la Bancaria- y sienta también a Caló, el «operativo Mogotes» estará en marcha. Con esos sectores en una mesa, tendrían los votos para desplazar a Moyano.

    Esos, al menos, son los cálculos que arman los conspiradores aunque, en paralelo, asumen como un dato cierto que Moyano no aceptará ser desplazado de la CGT. Traducción: el almuerzo de Mar del Plata, corderito de por medio, puede ser el debut de una CGT paralela.

    Sólo faltará un pelotero. Si se mantiene la costumbre de años anteriores, habrá concurso de «panzados» -ranquean, siempre bien, «los Gordos», aunque en la edición 2007 Moyano tuvo una destacada actuación-, un torneo de truco y la infaltable competencia de sapo.

    Todo un simbolismo ver a sindicalistas jefes, en malla y sonrientes, compitiendo para ver quién emboca más monedas en agujeros.

    ¿Y el gobierno qué hará ante esa mesa servida, con aroma patagónico y ánimo guerrero contra uno de sus aliados? Prescindencia será, por ahora, la postura oficial. Es lo que prometió Cristina de Kirchner al hablar de que no intervendrá en ninguna interna sindical. Claro que, unos días después, llevando su saludo, Néstor Kirchner se abrazó con Hugo Moyano y lo convenció de desactivar un acto en Plaza de Mayo que el camionero, en un arranque de furia, planteaba para enero para mostrarle a la Presidente que solo podía llenar «la Plaza». Como Perón.

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