25 de febrero 2003 - 00:00

Scioli mantiene candidatura porteña. Consejo de Duhalde

Los integrantes de la fórmula oficialista, Néstor Kirchner y Daniel Scioli, se reunieron ayer con su padrino Eduardo Duhalde, en Olivos, donde diagramaron sus próximos movimientos: un acto en Posadas el jueves, organizado con el gobernador Carlos Rovira (¿Ramón Puerta seguirá prescindente?) y otro en el miniestadio de Ferro Carril Oeste, el viernes.

Scioli conoció ayer por la mañana la primera reacción del menemismo por su alineamiento con Néstor Kirchner, a quien secundará como candidato a vice. Su segundo en la Secretaría de Turismo y Deportes, Miguel Solé, le presentó su renuncia después de explicarle que pasará a incorporarse el equipo de campaña de Carlos Menem.

Un rato después, a media mañana, el secretario de Turismo se reunió con Eduardo Duhalde en Olivos para recibir el apoyo del Presidente: «Me alegro mucho de la decisión, tenés que ponerle mucho trabajo a la candidatura, contá con mi apoyo» le dijo el mandatario, quien sonrió cuando el postulante le dijo que quería «defender el modelo productivo que estamos llevando adelante, como hice en el turismo». Duhalde lo alentó y le hizo notar que «tu tarea en las provincias te va a ser muy útil en el Senado, que se encarga de la relación con las provincias». Parece casi naïf la relación entre ambos. Salvo en un detalle: el Presidente le recomendó no tomar determinaciones sobre la postulación porteña. «Por ahora no hagas nada, después vemos» le dijo. ¿Y la candidatura porteña de Roberto Lavagna? Al parecer, Duhalde todavía no la registra.

• Espera

Sin embargo el duhaldismo entero espera desde el domingo una señal que indique desde la jefatura que debe haber un alineamiento activo. Sucede que la ausencia de un bonaerense en el binomio les hace dudar sobre las verdaderas intenciones de Duhalde. No es el único indicio de que en la Presidencia puede haber un doble juego: es que el mandatario todavía no habló con Kirchner de la formación del futuro gobierno, si ganaran las elecciones.

El renunciante Solé fue durante este tiempo el sostén de Scioli en la Secretaría. Antropólogo de profesión, Solé se desempeñó durante la presidencia de Carlos Menem como vicejefe de Gabinete (gestión Jorge Rodríguez). Actualmente colaboraba con el candidato a secundar a Kirchner y, discretamente, monitoreaba la segunda línea de la administración detectando recursos humanos en los que pudiera sostenerse un eventual gobierno de Menem en los primeros meses de gestión. Solé es pampeano y, obviamente, está alineado con Rubén Marín, el gobernador del distrito.

Ayer, antes de renunciar, el subsecretario se comunicó con la dirigencia principal del menemismo para informar sobre su decisión. Allí no hubo demasiados comentarios sobre la decisión del secretario: «Se equivocó, va a perder» repitieron, palabras más o menos los principales interlocutores. Después Solé habló con Scioli, a quien le manifestó su disconformidad con el paso dado este fin de semana. El ex motonauta le explicó lo que dice por los diarios: «Creo que se abre un espacio renovador donde puedo aportar lo que yo sé, trabajo, trabajo y trabajo. Menem debería dar un paso al costado, como hizo Duhalde». Los argumentos no convencieron a Solé, si se tiene en cuenta que renunció igual.

Las relaciones de Scioli con el menemismo y con otros sectores de la comarca política quedaron resentidas desde el domingo, cuando se conoció su postulación. El propio Kirchner le hizo daño ayer, cuando confesó que la decisión de compartir la fórmula con el secretario de Turismo la había tomado «hace 80 o 90 días». Para Scioli fue un inconveniente esa revelación, que deja al descubierto que durante todo ese lapso estuvo por lo menos ocultando información (los más severos dicen «engañando») a quienes acordaron con él un esquema electoral en la Capital, entre los cuales se cuentan también menemistas.

• Escándalo

Nadie puede llamarse a asombro por la posición poco elegante en la que quedaron varios menemistas del distrito. Cuando Raquel Kismer de Olmos decidió acceder a un acuerdo con Miguel Angel Toma, sabía a la perfección que estaba rindiéndose a un esquema duhaldista tolerado -o promovido- también por Alberto Kohan. Si no tenía ese dato, lo tuvo cuando Antonio Cassia y Javier Mouriño armaron un escándalo reprochándole al propio Menem la condescendencia con el duhaldismo en el distrito metropolitano. Kismer de Olmos no renunció por eso a su candidatura, pero ayer se mostró escandalizada. Igual que los demás socios de Kirchner: desde Miguel Angel Toma y Cristian Ritondo hasta Diego Santilli y Alicia Pierini, formularle reproches a Scioli fue en las últimas 48 horas un principio de cohesión para gente que, en general, no consigue ponerse de acuerdo sobre si es de día o de noche. Hubo quienes, en cambio, se pusieron a disposición, como Víctor Santamaría, el hijo del jefe del sindicato de los porteros. «Hay reproches que yo los entiendo, son razonables. Pero no debe olvidarse que la pelea en la Capital es para el año que viene. Por ahora tenemos que festejar que el partido está normalizado y que puede tomar decisiones» le explicó Scioli a cada uno de sus interlocutores porteños.

• Más quejas

Otro caso es el de Kohan, a quien ayer volvían a referirse con malos términos quienes se quejan de una lógica mezquina del duhaldismo: la de asegurarse posiciones locales (el caso de Toma en Capital y de Felipe Solá en la provincia) antes de que se dirima una elección presidencial en la que los hombres de Menem se sienten vencedores.

La revelación de Kirchner, además de dejarlo mal parado a Scioli delante de sus socios porteños, produjo algún desagrado en Duhalde. El Presidente quedó gestionando la compañía de Roberto Lavagna para «Lupín» mientras el propio candidato ya tenía sellado un acuerdo gestionado por su lado. Como se ve, cada actor busca cubrir sus problemas de amor propio y orgullo herido y trata, en definitiva, de huir de la imagen de «Chirolita». Claro, en la tarea puede convertir en «Chirolita» a sus socios: así, Duhalde quedó siendo un instrumento ingenuo de Kirchner y el PJ porteño se convirtió en víctima de las intrigas de Scioli.

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