Daniel Scioli cumplirá con su promesa de darle ejecutividad a su función de vicepresidente: mañana mismo presidirá la primera sesión en el Senado, a 72 horas de haber asumido el cargo. La Cámara alta aprobará la modificación al impuesto a los combustibles (ITC), pedida por Roberto Lavagna y pautada con el Fondo, además de una ley antisecuestros pendiente de la gestión Duhalde que, ayer, el mismo Scioli destrabó en conversación con el ministro de Justicia, Gustavo Béliz.
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En la víspera, hubo mudanzas y algunos compromisos protocolares. Tras almorzar por TV con Mirtha Legrand, estrenó funciones protocolares. Recibió a Lord Williams -que le trasmitió sugerencias para agilizar la tarea legislativa, tal cual aquél impulsó en la Cámara de los Lores en Gran Bretaña-, y al presidente de Guatemala, Alfonso Portillo, enamorado del turismo en la Argentina.
Por la mañana, alcanzó a colocar un portarretratos en su oficina en la Casa de Gobierno, donde pasará la mitad del tiempo en funciones (el resto, obviamente, será en el despacho principal del Congreso o en las giras que piensa hacer al interior para conocer inquietudes de las provincias). La foto es una postal casi familiar, casi de campaña. Posan ahí Scioli y su esposa, Karina Rabollini, en compañía de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.
El escritorio es el mismo que utilizó Carlos Chacho Alvarez y su antecesor en esa silla, el hoy ex canciller en tránsito a diputado (asumirá en diciembre) Carlos Ruckauf. En los aposentos senatoriales, que hasta ayer ocupó el presidente provisional José Luis Gioja (PJ-San Juan), apenas tuvo tiempo de acomodarse, saludar a las visitas como el romerista Marcelo López Arias y atender llamados telefónicos, entre ellos el del radical Rodolfo Terragno. En el ínterin, se produjo un simbólico traspaso de dependencias entre Gioja -virtual vice del saliente Eduardo Duhalde-y Scioli, café mediante, tal cual se estila en las amistosas transacciones inmobiliarias.
•Mudanza
El sanjuanino pasó del predio en el 1º piso, en el mismo nivel del hemiciclo donde se votan las leyes, al 3º. Se trata de un bufete muy amplio que, desde 1983, perteneció al bloque autonomista-liberal (Gabriel Feris, Ricardo Leconte y, más recientemente, Juan Ramón Aguirre Lanari).
En las últimas temporadas, se convirtió en dominio del misionero Mario Losada (UCR) y, a continuación, del actual secretario parlamentario Juan Carlos Oyarzún. No bien asumió en reemplazo de Juan Carlos Maqueda, a fines de noviembre, Gioja -mientras atendía en la presidencia de la Cámara alta-reservó esta plaza, a la espera de que llegara un vice electo por el voto popular, y la copó con su equipo de asesores. El presidente provisional, que estaba al lado del ascensor VIP que usan los legisladores para trasladarse en secreto por el palacio, tendrá ahora que caminar casi 100 metros por pasillos comunes para acceder al elevador. Las oficinas están sobre la esquina de HipólitoYrigoyen y Combate de los Pozos, en la parte de atrás del Congreso, mientras que el ascensor se ubica en Yrigoyen y Entre Ríos.
Al atardecer, Scioli completó por segunda vez -como vice, claro-el trayecto Congreso-Plaza de Mayo para entrevistarse con el futuro secretario parlamentario Juan Estrada, quien cumplió quehaceres similares en Diputados durante la gestión de Alberto Pierri (el nuevo secretario administrativo podría ser el contador Carlos Macariollo). Por supuesto, la idea del vice era saludar al Presidente, después de la primera jornada de trabajo oficial.
Hoy, a las 12, debutará en Labor Parlamentaria, cita de los principales caciques con título de senador que sirve para acordar temarios de sesiones. En el recinto, Scioli se probará en la conducción mañana.
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