5 de abril 2004 - 00:00

Seguridad: Solá, tenso entre Saín y Arslanian

Luego de desplegar 1.300 policías adicionales en el conurbano, operativos que ordenó tras declarar la emergencia de seguridad en la zona, Felipe Solá espera que el gobierno nacional lo auxilie con una batería de medidas para enfrentar la crisis delictiva en la provincia.

De acuerdo a cómo reaccione Néstor Kirchner a sus pedidos -más fondos y más presencia de fuerzas federales-, el gobernador orientará la elección de quién será, al concluir el interinato de Graciela Giannettasio, el ministro de Seguridad bonaerense, cargo que hoy tiene, al menos, dos nombres.

• Candidatos

Desde Olivos, a Solá le piden que designe a Marcelo Saín, ex viceministro de Juan Pablo Cafiero, que protagonizó un duelo feroz con la comandancia del PJ de Buenos Aires cuando denunció que, en puntos del conurbano, el duhaldismo apañaba junto a jefes policiales el delito.

El otro postulado es Alberto Beraldi, un técnico que secundó a León Arslanian a fines de los '90. Beraldi, quizá por descarte a la opción Saín, es el candidato que prefieren Eduardo Duhalde -en rigor, quiere a Arslanian-y los intendentes del peronismo.

Saín, que Kirchner quiso ubicar como dos de José Pampuro en Defensa, es una de las figuras que más irrita a los bonaerenses. Su entronación como ministro de Seguridad podría marcar el fin de la tregua que el gobernador sostiene aún con el duhaldismo más rancio.

De todos modos, nominar a Beraldi -que encarnaría, quizá con mayor rigor técnico y mejor capacidad operativa, el modelo Arslanian-sería desatender una sugerencia del Presidente. Así y todo, Beraldi es por estas horas quien aparece con más chances.

No es, claro, una decisión sencilla para el bonaerense. Un encuentro entre Solá y Kirchner, que se espera para las próximas horas, podría acelerar la determinación final sobre el futuro ministro.

• Indicios

Pero el viernes, por la noche, el gobernador dio un indicio sobre su elección: tras la conmoción que sembró la marcha por Axel Blumberg, buscó el amparo del duhaldismo y apareció escoltado por Giannettasio y José María Díaz Bancalari, además de un puñado de dirigentes bonaerenses.

En cambio, desde la Nación, sólo recibió reproches y gambetas. El pedido de 800 millones de pesos adicionales para atender la inseguridad en el conurbano chocó, a poco de nacer, con la negativa de
Aníbal Fernández. «Habría que sacarle a otras provincias», se excusó.

Sobre los 1.400 efectivos extra que pretende que cedan Gendarmería y Prefectura, se descuenta una respuesta también negativa. Sólo tras meses de pujar, logró que le deriven algo más 800 uniformados de fuerzas federales en las villas del Gran Buenos Aires.

Al margen de los recursos, Solá focalizó en el envío de personal federal el respaldo inmediato que espera del gobierno nacional. Lo hizo luego de admitir que el sistema de coordinación Nación-provincia
«dio buenos resultados pero no fue suficiente».

• Plan misterioso

En paralelo, no logró todavía que Gustavo Béliz le faxee el supuesto Plan B -de Béliz-que dice haber diseñado como respuesta integral a la escalada criminal. Ese texto, que Alberto Fernández dijo que Kirchner está estudiando, para La Plata es un misterio: no se sabe si por obvio o por inexistente.

Recién el sábado el ministro nacional respondió a los llamados de Giannettasio que, apenas se mudó a la oficina que dejó
Raúl Rivara, intentó establecer contacto. Una formalidad, relevante en medio de la crisis, que el porteño sin embargo ignoró por varias horas.

Mientras tanto, la interina se subió a un helicóptero para testear los operativos especiales en el conurbano. Dedicó buena parte del sábado a esa tarea que repitió, desde temprano, durante el domingo. Evaluó que, en principio, se logró lo buscado:
dar una imagen de reacción.

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