8 de abril 2004 - 00:00

Senado avanzó en el petitorio Blumberg

Juan Carlos Blumberg ayer al ingresar a Diputados donde presenció la sesión especial en la que se aprobaron penas más duras para delincuentes
Juan Carlos Blumberg ayer al ingresar a Diputados donde presenció la sesión especial en la que se aprobaron penas más duras para delincuentes
El Senado aprobó anoche una parte del paquete de leyes contra el delito, algunas de las cuales figuran en el petitorio que presentó Juan Carlos Blumberg en el Congreso la semana pasada. Se votó también la supresión de la libertad condicional para condenados por crímenes aberrantes (secuestro extorsivo, violación). Fue girado a Diputados, además de la creación de un registro de celulares y penas de prisión para quienes vendan o adulteren teléfonos móviles denunciados como extraviados y robados, así como tarjetas telefónicas. Este último punto serviría para desarticular la logística que suelen utilizar los criminales. Ambos proyectos aparecían en el petitorio del padre de Axel Blumberg.

Agregaron los senadores una iniciativa claveque apunta a restar financiamiento al delito: la represión del juego ilegal que castiga con prisión de 6 meses a 4 años, multa de $ 50 mil a $ 500 mil e inhabilitación especial a quien explote, comercialice o venda juegos de azar o apuestas prohibidos. El proyecto, que originalmente había presentado Daniel Scioli durante su mandato como diputado, fue defendido por el radical Jorge Agúndez.

Blumberg
en persona siguió gran parte del debate, desde uno de los palcos de la Cámara alta, previa escala por la otra ala parlamentaria que sesionó en simultáneo con otras iniciativas contra la inseguridad.

La multitudinaria presencia de manifestantes en la Plaza de los Dos Congresos, la semana pasada, y la amenaza de que esta movilización se repita si no hay normas más severas contra los criminales provocaron varios milagros en el Parlamento. Además de hacer sesionar en plena Semana Santa, los senadores sacaron dictámenes en tiempo récord y, lo que resultó más llamativo, camuflaron sus discursos de tal forma que los representantes del garantismo competían de igual a igual con los referentes de la derecha legislativa (Cristina de Kirchner intentó minimizar tales especulaciones).

El radical Mario Losada, en nombre de su bancada, recordó que «los ministros del Poder Ejecutivo tendrían que ir al Congreso a explicar qué medidas piensan implementar, siguiendo el ejemplo de la gente que vino hasta el Congreso a plantear sus demandas y formular propuestas».

El peronista Jorge Milton Capitanich fue el encargado de defender la iniciativa contra celulares truchos. Aunque se explayó en materias del discurso del ministro Gustavo Béliz. «Debemos hacer una nueva estrategia e infraestructura, con agentes calificados no sólo en armas, sino también en prevención», sentenció.

• Quejas y acusaciones

Cuando tomó la palabra, Cristina Fernández de Kirchner habló como una opositora: «Se sabe que el robo de automotores fue uno de los ejes de las políticas de seguridad. Las casas que venden repuestos usados en la calle Warnes ¿de dónde los sacan? ¿Los importamos de Suecia? No. Aquí cerquita, en la calle Libertad, se vendían pasacates e iban a comprarlos los argentinos cuando todos sabemos las sospechas que existen...», se quejó de sus conciudadanos y, al mismo tiempo, del gobierno de su marido.

En el resto de su exposición -que siguió con atención
Juan Carlos Blumberg-, además de restarle cualquier matiz ideológico al debate sobre la lucha contra la inseguridad, cargó de responsabilidades a Felipe Solá, aunque sin mencionarlo con nombre y apellido.

«El epicentro de los secuestros seguidos de muerte se da en territorio de la provincia de Buenos Aires»,
comenzó. «Yo siempre dije lo que pensaba de la Bonaerense. Y no es ninguna novedad, se comprobaron los llamados a la Policía cuando vecinos vieron que golpeaban a Axel, y cortaron la comunicación, sin prestarle atención. La inseguridad de los ciudadanos no se debe a falencias del código penal, cuando las instituciones están sospechadas de complicidad con los que delinquen», agregó la santacruceña que se excedió con creces de los 10 minutos que disponía (el radical Mario Losada protestó sin eco).

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