Senadores eluden puja del PJ
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La fractura más evidente se produjo en julio, una vez que se derogó la Ley de Subversión Económica. El PJ del Senado no pudo disimular las fisuras y, sin número para aprobar esta iniciativa que reclamaba el Fondo Monetario Internacional, terminó sancionando una propuesta alternativa -y hasta entonces testimonial-de los provinciales Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta) y Pablo Walter (Fuerza Republicana-Tucumán).
El episodio provocó la conformación de un heterogéneo «grupo de los 8» rebeldes, animado por los santacruceños Cristina Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández; los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bar; el riojano Jorge Yoma; el chubutense Marcelo Guinle y los sanluiseños Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa. Fernández de Kirchner llegó a mandar el avión de la provincia para traer un legislador que se oponía a la derogación con tal de boicotear la ley.
El alineamiento, sin proyección en la interna partidaria, cuestionaba los manejos de Maqueda, Gioja y compañía, además de ciertas políticas duhaldistas que privilegiaban la relación con las autoridades del Senado, en detrimento de la mayoría.
En ese contexto, se inscribe parte del «show» por el supuesto pedido de coimas a banqueros que todavía agita la señora de Kirchner en Asuntos Constitucionales contra el pampeano Verna, a quien se le adjudican lazos con el lobbysta Carlos Bercún. En este caso, hay que recordar que la delegada patagónica fue expulsada del bloque PJ en su anterior incursión en los '90, a instancias de los mandatos cumplidos Augusto Alasino y Ricardo Branda (íntimo de Verna y hoy director del Central).
Por supuesto, los que tenían candidatos propios a la presidencia -santacruceños y sanluiseños-alentaron siempre cualquier gesto diferenciador del Ejecutivo, aun cuando los intereses de aquellos también fueran contradictorios y ahora aparezcan claramente diferenciados por la distancia entre Néstor Kirchner (hoy cercano a Duhalde en la pulseada partidaria) y Adolfo Rodríguez Saá (equidistante, pero involuntario aliado del menemismo en mate-ria de fecha de las internas partidarias).
El menemismo, también hay que anotarlo, nunca actuó como subloque en el cuerpo. Eduardo Menem, de buena sintonía con Pardo, Ada Maza, Verna, Gioja y otros, mostró matices propios, pero no se lanzó tan abiertamente como los diputados de Anillaco contra proyectos del duhaldismo.



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