Lo dijeron oficialmente -se publicó en « Página/12»- altos voceros del gobierno que concurrieron con el matrimonio Kirchner a los Estados Unidos. Dependerá del resultado electoral del 23 de octubre próximo. En la práctica podrá Néstor Kirchner transformar en partido de izquierda al tradicional Movimiento Peronista o Justicialista si obtiene una contundente victoria sobre el duhaldismo en la provincia de Buenos Aires. «Contundente», hoy por hoy, significa más de 20 puntos de ventaja de Cristina Kirchner sobre Chiche Duhalde en ese distrito y que esta última no alcance 20% de los votos válidos. No sería «contundente» si el gobierno pierde en Santa Fe -algo muy probable- y si es mucha la diferencia entre Mauricio Macri y Elisa Carrió sobre el candidato kirchnerista Rafael Bielsa en la Capital Federal, segundo distrito del país. Pero esto último no dificultaría el proyecto de izquierdizar al PJ -que fundara el general Juan Perón hace 58 años- para enfrentar a fuerzas de centroderecha. La clave está en el territorio bonaerense en los próximos comicios para cambiar la ideología del PJ, aunque Perón no fue nunca hombre de izquierda.
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Como proyecto político puede ser preocupante para el tradicionalismo peronista, pero no debería ser inquietante para la democracia porque hoy es bastante absurdo ese tradicionalismo partidario argentino que engloba en «radicales» a Raúl Alfonsín y Leopoldo Moreau, estatistas de izquierda, con lo que fue el delarruismo o es hoy el titular del partido Angel Rozas. Lo mismo que englobar en el genérico «justicialistas» algunas figuras de este gobierno que son de izquierda, con un populismo como el duhaldista -hasta ahora domina la mayoría del PJ-, y hombres que también se ubican como peronistas pero hicieron políticas claramente libreempresistas y antiestatistas opuestas a las otras dos alas como José Manuel de la Sota, Juan Carlos Romero, Carlos Reutemann, otros gobernadores y ex gobernadores y, sobre todo, el ex presidente Carlos Menem. Sincerar ideológicamente a los partidos políticos del futuro es uno de los proyectos más meditados y mejor elaborados por el gobierno porque pondría a la Argentina en el nivel político de los países más serios donde los gobiernos se alternan períodos entre centroderecha y centroizquierda. El problema que plantea el kirchnerismo no es que quiera hacer de izquierda al Partido Justicialista y expulsar a las otras alas si tiene fuerza de votos de afiliados para lograrlo. Sí lo es -y grave- su tendencia totalitaria donde quiere hacer también de izquierda -y sin internas- a la Justicia, a toda la prensa, a las Fuerzas Armadas y de seguridad, al Congreso, a cada provincia. En definitiva, al país. No olvidar qué dijo Cristina Kirchner en Nueva York, en su conferencia, hace 48 horas en la New School University: «Los gobiernos deben ser inflexibles. Esto es una política de Estado. El programa del gobierno es de la Argentina. Frente a quien no piense así, el gobierno va a ser inflexible».
La importante declaración sobre esta intención política hacia el PJ se hizo a periodistas del diario «Página/12» que es, con «Clarín», el principal vocero hoy de la Casa Rosada. Los hombres de «Página/12» viajan con todos los gastos pagos y junto a los ministros y funcionarios en el avión presidencial (charteado a Aerolíneas Argentinas para el Presidente) y donde pueden hasta fotografiar al primer mandatario durante el vuelo.
El anuncio en el medio oficial está en estas palabras (edición de ayer): «Deberíamos llamar a elecciones internas para autoridades del PJ nacional, ni bien pasen las elecciones generales (23 de octubre próximo). Veremos si Duhalde se presenta. Si lo hace, va a perder. Entonces, si quiere aliarse con Patti (Luis), el que deberá irse será él. De esta manera lo sacamos afuera a Duhalde y el proyecto de partido de centroizquierda cobraría más cuerpo». (El encomillado fue puesto por el diario para resaltar su contenido textual de funcionarios.)
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