2 de julio 2004 - 00:00

Sin hostilidades ni Duhalde, el PJ recordó 30 años de Perón

La diana sonó a las 13.15 -hora exacta de la muerte de Juan Domingo Perón-en el silencio de San Vicente, y una colección de peronistas, huérfanos del matrimonio Duhalde, se cuadró para homenajear, 30 años después de aquel lunes de 1974, a su caudillo ultraterreno.

Una hora antes, Eduardo Duhalde había partido a Montevideo. Un gesto ostensible para abonar la trabajosa pacificación con Olivos, rota desde que el ex presidente amontonó en esa quinta a una tropa de gobernadores para una foto que encolerizó a Néstor Kirchner.

Tampoco asomó Chiche Duhalde: entretenida en un congreso sobre deudas municipales, en un hotel de la Capital Federal, logró escabullirse de micrófonos y de cámaras de TV que podrían registrar una palabra,o una mueca, que derrumbela sincronización que su esposo busca reconstruir con el Presidente.

La ausencia, premeditada, de los Duhalde logró su propósito: vació el acto de toda hostilidad contra el Presidente.

Sin embargo, en San Vicente no hubo emisarios de la Casa Rosada: el kirchnerismo y sus satélites había celebrado su propio homenaje la noche del miércoles con corte de ministros y actores, y puesta multimedia de Enrique Albistur.

Está claro: una cosa es la tregua -todavía en etapa de cocción-; otra, muy distinta, la paz.

Sin el matrimonio mayor ni
Felipe Solá -de gira por China-, Antonio Cafiero iba a ser actor principal. Pero, con parsimonia, le desenchufaron el micrófono, quizá para que el senador no repitiera por los altoparlantes lo que había dicho un rato antes a una radio: «Si Perón viviera, le diría a Kirchner: 'dejá de juntarte con esos zurdos'».

Los discursos, entonces, los desgajaron la vice Graciela Giannettasio, el cacique de las 62 Organizaciones Gerónimo «Momo» Venegas y Juan Manuel Urtubey, por joven y peronista, no por tucumano. El trío elogió a Kirchner y Duhalde, y azotó a Carlos Menem.

En la tribuna, por eso, despotricaron
Diego Guelar, Fernando Galmarini y Moisés Ikonicoff, pasajeros de una combi de ex menemistas que ayer apareció por San Vicente y se codeó con Hugo Moyano, reportando otra vez en el PJ de Buenos Aires que una década atrás le habilitó fueros como diputado.

Aplausos, himno, una proyección fallida, dos placas y una piedra fundamental, bendecida, donde se levantará con casi tres millones de pesos (que « prestará» el empresario
Francisco de Narváez) el mausoleo donde descansarán los restos de Perón y Evita.

Además de
Urtubey, hubo otra presencia extraterritorial: la senadora entrerriana Laura Martínez Pass de Cresto -hija política del ex gobernador, que reemplazó en su banca a Jorge Busti-que, invitada por Cafiero, consiguió un pasaporte al escenario.

Lo demás lo aportó el peronismo de Buenos Aires, el clásico:
Mabel Müller, Eduardo y Graciela Camaño, los anfitriones Antonio y Brígida Arcuri, «el» yerno Gustavo Ferri, Lorenzo Pepe y una ristra de intendentes.

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