El peronismo insistirá hoy con una sesión especial que cierre el juicio político a la Corte en Diputados. La convocatoria parece destinada a un nuevo fracaso, ya que los radicales se mantienen reacios a sentarse en las bancas, a pesar del auspicio de varios gobernadores que quieren ayudar a terminar el conflicto entre poderes, tal cual exhibieron anoche en el comité nacional de la UCR.
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Sin colegas de la oposición en el hemiciclo, el oficialismo queda lejos de reunir 129 legisladores, necesarios para iniciar el plenario. Pero, con la colaboración de las provincias administradas por correligionarios, puede que hagan realidad la sesión, finalmente, la semana que viene.
Eduardo Duhalde recibió en la víspera a una comitiva del bloque PJ en la Casa Rosada. Rodeado de Jorge Matzkin, Roberto Lavagna, Alfredo Atanasof, José Pampuro y Jorge Sarghini, habló sin medias tintas sobre la urgencia de clausurar este frente beligerante con el máximo tribunal. «Esta situación no se sostiene más; es prioritario resolver el juicio lo antes posible para acercarnos en las negociaciones con el Fondo», dramatizó el presidente designado, y tomaron nota Humberto Roggero, Jorge Obeid, Manuel Baladrón,Juan Manuel Urtubey y Ricardo Quintela.
Los mandatarios de la UCR en el interior, salvo Angel Rozas, que lidera el comité nacional y muestra una actitud más dura, comenzaron a dar señales más explícitas, amañados por necesidades coparticipables y alentados por el mendocino Roberto Iglesias, precursor en materia de confesar inclinaciones en favor de destrabar el juicio político.
El catamarqueño Oscar Castillo ya habría instruido a sus legisladores que bajen al recinto, lo mismo que Iglesias, quien no hizo grandes esfuerzos para convencer a Víctor Fayad y Aldo Ostopolsky de que conviene terminar con el debate sobre el enjuiciamiento, aun cuando se utilice la excusa de voltear a la denominada «mayoría automática» y no al noneto de magistrados en pleno, según plantea el dictamen acusatorio firmado por «rebeldes» del PJ, la UCR, el ARI de Elisa Carrió y lo que queda del Frepaso. José Luis Lizurume (Chubut) y Pablo Verani (Río Negro) también serían permeables a los reclamos oficiales.
Los legisladores cordobeses, aun cuando no tienen un correligionario en el Ejecutivo local, también están más que dispuestos a ventilar el proceso en el recinto. Luis Molinari Romero viene gestando una conciliación con el peronismo para dar quórum, mientras que su coterránea Silvina Leonelli declaró a radios de Córdoba su disposición a bajar a la próxima sesión con la intención de cargar contra cinco ministros.
El formato del plenario de hoy a las 11 resultó el mejor pretexto para seguir negando número. Voceros de la UCR ya habían admitido que darían quórum en el caso de tratarse de una sesión ordinaria en la que se voten otros proyectos y no de una citación específica por el enjuiciamiento.
• Bajo perfíl
La sesión habitual permitiría actitudes divergentes en el radicalismo, con bajo perfil. Por un lado, están los irreductibles que firmaron el despacho de la comisión que pide la cabeza de Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Adolfo Vázquez, Guillermo López, Antonio Boggiano, Augusto Belluscio, Gustavo Bossert, Enrique Petracchi y Carlos Fayt. Por el otro, los conciliadores.
El cierre podría postergarse hasta la semana que viene, con la presión de los gobernadores de la UCR. Es decir que esta tarde, en el marco de una sesión común, el PJ -por simple mayoría- podría aprobar una preferencia para franquear el dictamen en la ordinaria, dentro de 7 días.
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