Buenos Aires - El gobernador Felipe Solá pretende que la batalla que inició para pelear una porción mayor de la coparticipación para la provincia no se diluya en un planteo político. En rigor, el objetivo es que la avanzada que diseñó no se interprete como una estrategia electoral o exclusiva del gobierno sino que sume el respaldo de la oposición y de sectores sociales y productivos. «Si se entiende como una jugada de Felipe, el plan fracasa», interpretó ayer una fuente oficial. Con otras palabras, eso dijo el ministro de Economía, Gerardo Otero, al anticipar una convocatoria para «reclamar lo que le corresponde a Buenos Aires». Se evitará así el gobierno varios problemas. Por ejemplo, dos meses atrás, el diputado -y precandidato a gobernador- Osvaldo Mércuri había planteado con fuerza el debate sobre los recursos nacionales que recibe Buenos Aires.
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El miércoles se armó un grupo para redactar la posición bonaerense y en los próximos días se avanzará en reunir a los legisladores nacionales para que lleven la voz oficial al Congreso. Según voceros, la idea es armar un «frente compacto» para que la provincia salga a «pelear unida». Es obvio que será una cruzada solitaria la de los bonaerenses.
La teoría de la discriminación se reavivó cuando se empezó a discutir el presupuesto 2003 de Buenos Aires. «Tenemos fuertes restricciones de gasto y la provincia es la que más aporta pero menos recibe de Nación», explicó Otero.
De todos modos, en La Plata señalan que el gobierno avanzará con su plan para equilibrar el gasto. De hecho, Otero prevé seguir reduciendo el déficit en 2003. Ayer uno de los operadores de Solá, el presidente del Senado, Hugo Corvatta, señaló que la proyección es bajar otro 50% el rojo fiscal en 2003.Ya lo hizo en 2002, cuando lo achicó a 1.500 millones.
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