Horas frenéticas las de Felipe Solá que siguieron a la marcha del jueves convocada por Juan Carlos Blumberg. Un viernes cargado de citas que continuarán esta semana, a pesar de los feriados que tentaron a muchos funcionarios a unas minivacaciones.
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De hecho, Solá arrancará su martes con una supercumbre católica: en la Casa de Gobierno bonaerense recibirá a los 19 obispos para analizar la crisis de seguridad que se vive en la provincia. La búsqueda, en momentos de extrema tensión, de un auxilio divino. Con el mismo objetivo, también podría juntar a los intendentes del conurbano bonaerense.
Seguirá así con la seguidilla de encuentros que inició el viernes cuando citó a legisladores, ministros y especialistas en seguridad. Uno de los que apareció ese día, sin avisar, por la Casa de Gobierno de La Plata fue el presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Mércuri.
Le planteó el hombre de Lomas que dar a entender que se esperaba el guiño de la Nación para nombrar al futuro ministro implicaba prácticamente reconocer una intervención política del gobierno provincial sin antecedentes. Solá lo meditó y unas horas después convocó a la prensa para anunciar un paquete de medidas.
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