Sólo es creíble en Congreso Lavagna
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Roberto Lavagna
Abad irá al Congreso para destrabar los problemas que existen para aprobar la modificación al Código de Procedimiento Tributario, la ley que fija nuevas presunciones para la determinación de oficio de casos de evasión en materia previsional y la que modifica el concepto de domicilio para la notificación de demandas a evasores por parte de la DGI. Son todos temas complejos, que no serán aprobados sin modificaciones, donde tanto radicales como peronistas se niegan a consagrar más poderes -en algunos casos, ilimitados-a los inspectores de la AFIP.
• Límite
A pesar de todo, un radical confiaba ayer: «El tema es que con Economía se puede hablar, a diferencia del resto del gobierno». De todas formas, todo tiene un límite, como graficó el presiente del bloque UCR, Horacio Pernasetti: «No podemos ir al recinto a debatir sin problemas las modificaciones a la Ley Penal Tributaria que pide el gobierno cuando no quieren aprobar interpelaciones a ministros, no quieren constituir una comisión investigadora y nos siguen diciendo que el caso SW es una cuestión policial. Eso será en España, porque acá el tema es bien institucional».
• Estrellato
Sin embargo, el trato con los economistas del gobierno es distinto. No es casual, además, que a Lavagna le vaya mejor en el Congreso precisamente en los últimos tiempos.
Levantado por el duhaldismo como estrella del canje de deuda, se lo considera ahora víctima de lo desbordes verbales de Néstor Kirchner, al enturbiar el efecto de logros reales con declaraciones populistas como la declaración del boicot a la empresa Shell. En un ambiente de rebeldía como el que se vive en las reuniones de diputados y dirigentes duhaldistas, ese material es de consumo habitual, siempre y cuando las aspiraciones electorales de Lavagna no choquen con otros intereses.
En esa línea, mientras diputados peronistas rechazan seguir poniendo la cara por el gobierno en el caso SW, ya comenzaron a notarse algunas rupturas notables. Como la de Graciela Camaño -de quien se dice en Diputados que «si Eduardo Camaño es el dueño del quórum, Graciela lo es de la sesión», por su manejo de los temas que llegan al recinto-que en una de las últimas reuniones de la corriente bonaerense Lealtad proclamó: «Nosotros sólo estamos acá porque queremos que Duhalde vuelva a ser Presidente».




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