29 de agosto 2001 - 00:00

Sorprendieron estrategias políticas puestas en marcha

En contratapa de Ambito Financiero se presentaron ayer los últimos esquemas políticos en gestación. Por supuesto son incompatibles con el momento económico de tal manera que si alguno de los dos planes, exclusivamente políticos que se barajan, se impusiera casi de inmediato estallaría económicamente la Argentina. Léase default.

Pero fue interesante conocerlos y se analizaban ayer, para comprobar, una vez más, por si fuera necesario, la teorización absoluta sobre la realidad posible con se mueven nuestros políticos. Podría decirse que, directamente, ignoran los alcances de la gravedad de la actual crisis financiera, lo cerca que estamos del abismo y los esfuerzos y complicaciones que demandará cumplir la ley clave del Déficit Cero.

En esa nota de contratapa se expresaba, por un lado, que Carlos Ruckauf aspira a ser jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa en lugar del eficaz Chrystian Colombo a cambio de que el gobierno le intervenga con un radical la provincia de Buenos Aires donde no desea estar más. ¿Por qué?

Porque los patacones, la huelga docente de 3 semanas, el riesgo de desabastecimiento de proveedores por falta de pagos desde el Estado, el dominio total de la estructura partidaria que tiene allí el ex gobernador Eduardo Duhalde, la imposibilidad que tiene de imputar al ex gobernador por haberle entregado una provincia y un banco destruidos económicamente precisamente por las prebendas que hizo para adquirir esa estructura fiel más otros males (inclusive que para el 14 de octubre le hayan puesto un solo hombre suyo y en el puesto 20 de la lista justicialista bonaerense) han creado en la mente de Ruckauf -y parece cierto-la idea de que gobernar allí lo está destruyendo políticamente y lo ha rezagado mucho con relación a otros candidatos justicialistas para la elección de 2003.

Para plantear esa estrategia envió Ruckauf a su hombre de confianza Diego Guelar a conversar el viernes pasado con Colombo a la Casa de Gobierno.

Además desde jefe de Gabinete se ve Ruckauf como posible presidenciable si después de los comicios de octubre llegara a tambalear el presidente De la Rúa.

Se decía en la nota de ayer de este diario que De la Rúa sabe esto y no aceptaría porque, además, sospecha que Leopoldo Moreau y Federico Storani estarían detrás de la jugada.

Lo que se ignora es que la economía, que camina aún al borde del abismo aunque zafando, se derrumbaría con sólo imaginar a Moreau y Storani dominando una intervención en la principal provincia argentina en situación más crítica que la nacional. Además todo inversor notaría que con Ruckauf suplantando a Colombo se rompería el diálogo del gobierno nacional con las provincias justicialistas por los celos hacia 2003, más la pérdida de la imagen contemporizadora que tiene el actual titular de la Jefatura de Gabinete.

• Objetivo alto

La otra estrategia expuesta fue la de Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde que, por sus lados, apuntan alto: a destronar a Domingo Cavallo de Economía y reemplazarlo por el duhaldista Remes Lenicov. De paso, terminarían de hundir a Ruckauf pero no como prioridad.

Si Alfonsín, que congenia hoy y no agrede en sus desastres administrativos a su otrora odiado enemigo Duhalde, copara así al gobierno de De la Rúa, el radical ex presidente inclusive podría renunciar a su candidatura a senador aunque casi tenga asegurada la banca por la minoría. Sucede que las encuestas lo dan sólo 5 puntos arriba del candidato Luis Patti y todavía corre el riesgo que el «polo social», del sacerdote y candidato Farinello, le reste más votos. Si tiene chance de poder, acordando con Duhalde e imponiéndose a De la Rúa, no arriesgaría enfrentar las urnas el 14 octubre que lo pueden ajar mucho.

Cuando en 1999 las encuestas lo ubicaban detrás de dos mujeres -Graciela Fernández Meijide y «Chiche» Duhalde-zafó de un desastre electoral inventando la Alianza aunque sin ningún plan y coherencia ideológica. Alfonsín sabe que no es popular, que se mueve sólo por el manejo de los aparatos partidarios, que su defensa apasionada --como acaba de realizar-de las designaciones por miles de partidarios y ñoquis en organismos estatales como ANSeS y PAMI -que comienza a recortarle Cavallo y por lo cual lo odia-no trae simpatías ni de empresarios ni de empleados ni de comerciantes abrumados por impuestos para pagar esa burocratización estatal. Por eso si puede idea alianzas o estrategias para no arriesgar un «golpe de urna».

De la Rúa está tranquilo ante estos planes aunque el país no. La Argentina estallaría más rápido -quizá 48 horas-con dos populistas como Duhalde y Alfonsín desplazando a Cavallo y tomando el poder.

Es desalentador tener empresas, inversiones y riesgo de capitales en un país con ideas tan estrambóticas de sus figuras políticas circulantes. Sobre todo porque no se puede confiar en la madurez del voto ya que estos hombres jamás se impondrían por las urnas pero sí intentan hacerlo con estratagemas sobre un gobierno sin duda debilitado, aunque los moderados consideran que -lejos-es lo mejor que hoy puede manejar la Argentina.

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