La falta de avances en las negociaciones entre la Argentina y Uruguay y las críticas de este país a la marcha del Mercosur prevén que la participación del Tabaré Vázquez en la cumbre de Rio de Janeiro se convierta en una visita casi marginal y de menos de 24 horas. Según fuentes del gobierno del país vecino, si el clima no mejora en los próximos días, el presidente uruguayo llegaría el viernes 19 por la mañana y volaría a Montevideo por la tarde. No participaría así en la cena de bienvenida con que Luiz Inácio Lula da Silva agasajará a sus colegas visitantes y sólo hablaría durante la sesión de fondo del viernes y se lo vería en la foto de cierre. Para la Argentina, esta actitud del uruguayo tendría una consecuencia directa: no sería la cumbre de Rio donde Kirchner y Vázquez se encuentren, se abracen nuevamente y comiencen una nueva ronda de negociaciones para intentar avanzar en algún tipo de solución por el conflicto de las papeleras de Fray Bentos.
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Los motivos por los que Vázquez decidiría adoptar esta actitud serían los siguientes:
La reunión de Rio de Janeiro será entre el 18 y el 19 de enero. Para esos días, el tribunal internacional de La Haya se habrá definido sobre la acusación presentada por Uruguay contra la Argentina por los cortes de los puentes de Gualeguaychú y Colón (el fallo se espera para antes del 12 de enero). Además, el gobierno local habrá presentado el 15 de enero la «Memoria» por la cual se acusará al país vecino de violar cinco veces (hasta ahora, eran tres, según la visión argentina) el Tratado del Río Uruguay. Ambos fallos no crearán el mejor clima entre los dos países, ya que cualquiera sea el resultado, implicarán que el conflicto discutido ante la Corte continuará durante casi todo 2007 y bien entrado 2008.
La mediación del rey Juan Carlos de España se retomará el 15 de enero, y para el día de la cumbre de Rio cualquier tipo de solución que quiera proponer el monarca estará lejana. De hecho, y tal como informó ayer este diario, la tarea de negociador de Antonio Yáñez Barnuevo, el diplomático designado por el rey, se retomará el 15 de enero, a tres días de la cumbre de Rio, ya sin posibilidades de exponer alguna novedad que cambie el panorama.
El gobierno de Vázquez le reconoce, por lo bajo, a la Argentina las acciones de prevención para que no se bloquee la salida de barcos de Buquebús. Sin embargo, se mantiene oficialmente la posición de no negociar mientras sigan los cortes de Gualeguaychú. Como éstos continuarán hasta la cumbre de Rio, las posibilidades de retomar el diálogo en esa reunión continental son casi nulas.
No sólo problemas vinculados a las papeleras afectan la presencia de Vázquez en el encuentro. El presidente uruguayo es crítico ante la marcha del Mercosur, ya que considera que antes de decidir ampliaciones (en la cumbre de Rio ingresará Bolivia), debían haberse solucionado las distorsiones que afectan a su país en el comercio continental. Como la agenda planteada no incluye el tratamiento específico de estas quejas, Vázquez considera que una forma de protestar es con una escasa participación.
Otro tema continental que separa a Uruguay es la distribución de los fondos del FOCEM, el ámbito creado por los dos socios mayores del bloque (la Argentina y Brasil) para financiar proyectos de infraestructura estará lejana. De hecho, y tal como informó ayer este diario, la tarea de negociador de Antonio Yáñez Barnuevo, el diplomático designado por el rey, se retomará el 15 de enero, a tres días de la cumbre de Rio, ya sin posibilidades de exponer alguna novedad que cambie el panorama.
El gobierno de Vázquez le reconoce, por lo bajo, a la Argentina las acciones de prevención para que no se bloquee la salida de barcos de Buquebús. Sin embargo, se mantiene oficialmente la posición de no negociar mientras sigan los cortes de Gualeguaychú. Como éstos continuarán hasta la cumbre de Rio, las posibilidades de retomar el diálogo en esa reunión continental son casi nulas.
No sólo problemas vinculados a las papeleras afectan la presencia de Vázquez en el encuentro. El presidente uruguayo es crítico ante la marcha del Mercosur, ya que considera que antes de decidir ampliaciones (en la cumbre de Rio ingresará Bolivia), debían haberse solucionado las distorsiones que afectan a su país en el comercio continental. Como la agenda planteada no incluye el tratamiento específico de estas quejas, Vázquez considera que una forma de protestar es con una escasa participación.
Otro tema continental que separa a Uruguay es la distribución de los fondos del FOCEM, el ámbito creado por los dos socios mayores del bloque (la Argentina y Brasil) para financiar proyectos de infraestructura que ayuden a los Estados menores (Uruguay y Paraguay) a aumentar su integración comercial. En total, se presentaron cinco proyectos (tres paraguayos y dos uruguayos) y serían aprobados cuatro. Quedaría afuera la intención de utilizar los fondos para construir una ruta que le permita a la papelera Botnia proveerse de insumos por vía terrestre. La decisión de no aprobar este proyecto enojó a Vázquez, quien, de todas maneras, tomará el dinero para la otra obra que se financiará con este dinero.
Más allá de las cuestiones comerciales y el conflicto por las pasteras de Fray Bentos, el presidente uruguayo tiene cuestiones personales que solucionar con Luiz Inácio Lula da Silva. Las relaciones entre ambos jefes de Estado no están en su mejor momento por dos situaciones: a) el brasileño no participó, al igual que Kirchner, de la cena de bienvenida que Vázquez dio en diciembre de 2006, cuando le tocó al uruguayo ser anfitrión de una cumbre del Mercosur. Sólo el venezolano Hugo Chávez y el paraguayo Nicanor Duarte fueron de la partida, lo que enojó en su momento al dueño de casa. b) Vázquez le critica a Lula su falta de compromiso personal en la solución del conflicto por las papeleras. Incluso aseguran dentro del Ejecutivo del país vecino que en conversaciones privadas habría deslizado que ve con ojos más amistosos la posición uruguaya que la argentina, pero siempre sin hacer pública su posición y manteniendo una objetividad ante el conflicto que afectaría a Uruguay.
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