Como es habitual, Raúl Alfonsín reacciona tarde: ayer se manifestó contra los piqueteros que harán paro el martes próximo. Descubrió el abismo, luego que lo veía todo el mundo, pero ahora se atemorizó porque él es uno de los primeros para el salto. Dramática miopía del jefe radical tras sus últimas tribulaciones para respaldar o no al actual gobierno. Ahora se asume como lo que nunca le gustó: en contra de las manifestaciones populares. Pero explica -mientras anoche Patricia Bullrich se reunía con los piqueteros- que los cortes del martes no se tratan de «una resistencia civil sino de una falta de Estado si éste permitiera que se realizaran».
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Racional advirtió: «Me acuerdo que Mussolini decía que hizo la marcha sobre Roma para llenar un vacío, porque no había Estado». Ahora, según él, será distinto; de ahí que denuncie a sectores ultras detrás de la protesta y prevenga sobre el «enorme daño» que se le hará al país si prosperan estos operativos revulsivos. Aunque tarde, vale no obstante esta manifestación del ex presidente: si a él se sumaran otras expresiones, tal vez la sociedad enfrentaría los cortes de ruta con otra sensibilidad, no sólo con la molestia.
Mientras tanto anoche se negociaba en el Ministerio de Trabajo con los piqueteros. El encuentro fue encabezado por la Bullrich; el secretario de Empleo, Horacio Viqueira; el viceministro del Interior, Lautaro García Batallán; y el gerente de Empleo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzini. En tanto que en representación de los piqueteros concurrió el concejal de La Matanza, electo por el Frepaso, Luis D'Elía; Juan Carlos Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa; y más de una decena de activistas que de entrada le aclararon que los cortes de ruta «no se negocian, ya que fueron establecidos en asamblea popular». D'Elía cargó contra la intención del gobierno de aplicar la figura legal de «sedición» a quienes promuevan cortes de ruta y afirmó que los desocupados «no tenemos miedo a la represión».
¿Si D'Elía ya había anticipado ayer por la mañana que no bajaría las medidas de fuerza para el próximo martes aprobadas en la asamblea en La Matanza, para qué fueron? La Bullrich ya conocía esto. El caso es que esta delegación piquetera lo que buscó es legitimar su accionar. Para ello necesitaban que el gobierno les reconozca personería. Algo que anoche tuvo principio de ejecución cuando se los recibió en el Ministerio de Trabajo, que es quien finalmente legitimará administrativamente su identidad.
Mientras tanto la Gendarmería ya alistó a cinco escuadrones móviles con vistas a los cortes de ruta del martes. «Nuestras protestas van a ser pacíficas, masivas y policlasistas», se atajó D'Elía.
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