Telegramas: pacto anti-K para controlar la general
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· Como la Justicia debe terminar el escrutinio antes del 3 de septiembre, día que se deben proclamar los candidatos ganadores de cada interna, el magistrado avisó que no tiene tiempo para atender sus pedidos de apertura de urnas. Es decir: aunque el duhaldismo, por caso, hizo observaciones en 400 mesas, Blanco avisó que no abrirá ninguna urna para chequear los datos a pesar de diferencias, en algunos casos abismales, entre los telegramas, las actas de los fiscales y el acta oficial que está dentro de la urna lacrada.
· Aunque su argumento es por falta de tiempo -elemento que le sirve a Blanco para alimentar sus reclamos por los plazos del escrutinio definitivo de la primaria- el juez tiene otro soporte: como los partidos, en el tramo presidente y gobernador (salvo el FpV) presentaron candidatos únicos, eventuales cambios en los números no modifican los resultados por lo que considera «innecesario» abrir urnas. Además, como se trata de internas autónomas de cada partido, un partido no puede pedir precisiones sobre los votos de otro partido. Es decir: la UCR, por caso, no puede objetar los votos de Cristina de Kirchner porque «no es su primaria».
La figura, según adelantó Camaño, es imputarlos por presunta «falsificación de documento público» y le pedirán a Blanco que a esos presidentes de mesa les impida volver a desarrollar esa tarea en las generales del 23 de octubre.
Por lo pronto, la Junta Electoral bonaerense confirmó ayer que quienes fueron autoridades de mesa el 14 de agosto, desarrollarán la misma tarea el día de la elección general y para evitar vacantes, disputo que los empleados judiciales, y los directores de escuela, estén a disposición para cubrir eventuales deserciones.
La unidad opositora, para optimizar los controles para la general, se expresará hoy a través de legisladores de cada partido para evitar que tengan que ser sus candidatos a presidente o a gobernador los que lleven adelante las denuncias.
Hay, sin embargo, matices sobre la dimensión del supuesto fraude. Mientras en el Frente Amplio Progresista (FAP) de Hermes Binner hablan de que Cristina de Kirchner creció 2 o 3 puntos gracias al robo de boletas y a la adulteración de telegramas, el duhaldismo habla de 7/8 puntos y el sector de De Narváez dice que sólo en Buenos Aires trepó al 10%.
De todos modos hay una postura unificada respecto a reclamar la aplicación de la boleta única, reforma a la que se opone Cristina de Kirchner y que hoy llevará a Casa Rosada a Alberto Rodríguez Saá: el puntano se verá, para discutir ese tema, con Florencio Randazzo.
Parece, a priori, una cita sin sentido: la Presidente anticipó que no comparte la idea de la boleta única. Igual, Randazzo recibirá a Rodríguez Saá para alimentar las teorías conspirativas sobre un entendimiento entre el puntano y la Casa Rosada en detrimento de Duhalde.
Mañana, en tanto, será Binner quien aproveche un show de presentación del sistema electoral santafesino para enfocar, de manera lateral, la cuestión del presunto fraude. El FAP, aunque evita agitar esa cuestión porque entiende que desperfila a su candidato, advierte que fueron víctimas del «faltante de boletas» ejecutado por el oficialismo.



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