Tumultuosa, desagradable y extensa visita de Chávez
Sin advertir la escasa voluntad del gobierno argentino por brindarle un escenario grande para sus extravagancias, Hugo Chávez hace hoy su jornada de visita oficial en el país, luego de tres días de encuentros con sectores políticos que buscan identificarse con él para hacer prensa local. Hoy el presidente venezolano verá a Néstor Kirchner en Casa de Gobierno, el mismo día en que los funcionarios estarán más atentos a la visita del subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de los Estados Unidos, Roger Noriega. Chávez firmará unos acuerdos que son de dudosa practicidad y por la tarde el Congreso le dará una recepción relámpago. Ayer, la Facultad de Derecho le negó el uso de la escalinata desde donde habló en mayo pasado Fidel Castro, quizá previendo las consecuencias de la creciente violencia que producen en Buenos Aires los actos chavistas. La custodia policial parece rebasada por activistas piqueteros que han asumido el control de la calle y filtran a su antojo el ingreso a actos y la circulación en lugares por donde anda Chávez. Ayer les pegaron a periodistas en un teatro porteño, como el domingo se habían adueñado del acceso a las instalaciones de "Canal 7".
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«Nuestra América tiene dos pilares: Fidel Castro y Hugo Chávez Frías», se escuchó por el sistema de audio, y las 400 personas reunidas en el desbordado anfiteatro del Centro Cultural del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) estallaron en aplausos. El titular del ente cooperativo, Floreal Gorini, estaba presentando al invitado, Hugo Chávez. Sentado uno en una butaca y el otro parado, escuchaban emocionados dos connotados personajes: el banquero Carlos Heller y el comunista Patricio Echegaray, en medio de una gran mayoría de gente de arriba de 60 años.
•Vanguardia
bombardeo inclemente del neoliberalismo», les disparó. Y agregó mientras tomaba del brazo a Gorini: «Por eso ustedes son la vanguardia de la nueva Argentina», dijo, frase efectista que provocó otro espontáneo aplauso. Pero no fue éste el único auditorio adicto del presidente venezolano, en su virtual gira proselitista porteña. Chávez insistió en resaltar que el papel de los militares latinoamericanos es «no luchar contra el pueblo sino protegerlo», al hablar ayer al mediodía en la inauguración de la Cátedra Bolivariana en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Hebe de Bonafini, titular de una de las ramas de las Madres, frunció y se tomó la nariz como si sintiera mal olor.
Ahí aprovechó para ratificar su apoyo a la gestión de Néstor Kirchner y manifestar el interés de su gobierno por «establecer mecanismos de cooperación muy cercanos para un continente latinoamericano realmente unido». Y denostó al FMI al decir que era una institución «nefasta»; que había que cerrarlo.
Chávez cumple con una visita de cuatro días a la Argentina, pero la oficial comenzará recién hoy, cuando coloque una ofrenda floral en el monumento al General San Martín y luego, a las 11.30, se entreviste con Kirchner. Respecto de ese encuentro, el mandatario venezolano anticipó que ambos gobiernos trabajan en una serie de documentos «para firmar una declaración de Buenos Aires, donde vamos a tratar temas del ALCA, la deuda externa, la cooperación energética, la cooperación agroalimentaria y el desarrollo industrial».
Afirmó que «hoy se levanta de nuevo la Argentina. Así como sentimos que en Venezuela hay un proyecto nacionalista, aquí también lo hay», expresó en referencia a los primeros meses de gestión de Kirchner, convirtiéndose -locuaz como pocos-, en el primer traductor político extranjero del Presidente.
No obstante sus elogios a los militares latinoamericanos -de los cuáles él es parte-, Chávez evitó referirse a la situación local generada en torno a la anulación de las leyes del perdón y el procesamiento de dirigentes de Montoneros, al señalar tajante que «este tema le corresponde a la soberanía argentina».
Concluyó afirmando que «soy un militar antigorilista que está a favor de los derechos humanos, el respeto a la vida, la libertad. Y como soldado de este continente levanto la bandera bolivariana de que los soldados debemos existir siempre para defender los intereses de los pueblos y no atropellarlos en defensa de oligarquías», enfatizó el presidente venezolano.




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