"Uruguay no nos pidió detener obra", dice papelera española
Huelva - La empresa española ENCE no invita a periodistas a ver su planta de celulosa en Pontevedra, donde tiene un duro enfrentamiento por contaminación, pese a que allí usa el sistema sin el peligroso bióxido de cloro, aunque produce una celulosa que blanquea menos el papel en que se la usará. Muestra su planta de Huelva, más peligrosa que la de Pontevedra. La de Fray Bentos será como ésta de Huelva. Sorprende al decir que "no tiene inconveniente" en suspender la obra de construcción de la planta hasta que se analice la contaminación pero que "el gobierno uruguayo no se lo pidió". Tabaré Vázquez no puede hacerlo porque lo atacarían los partidos políticos rivales. Lo peor que dicen los directivos aquí es que se proponen elevar su producción actual de 500.000 toneladas por año -normal y poco contaminante- a 1.000.000 igual que Botnia que es la citada como causante del problema al pegarse a ENCE y crear un foco antisalud a 30 kilómetros de Gualeguaychú en la Argentina y a 12 de la propia Fray Bentos en Uruguay. De ampliar a un millón también ENCE se producirían en un solo lugar dos millones de toneladas de celulosa. O sea que si ahora es un problema ambiental lo será mayor en el futuro. Salvo que ENCE, al anunciar esto, en realidad quiera que se desplace ahora a Botnia, la que se presenta como la más culpable, la que apura obras para que no la desplacen del lugar y la que entró a la zona de producción última y con resolución de apuro. Botnia el lunes anunció que iniciará juicio a "Canal 9" de la Argentina que habría señalado que la finlandesa tuvo que efectuar pagos secretos para instalarse allí, justo donde ya estaba ENCE.
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El vicepresidente
ejecutivo del
Grupo
ENCE, Juan
Villenas, dijo
a este diario
que el
gobierno del
Uruguay
nunca les
pidió que
detuvieran
la construcción
de la
planta de
producción
de celulosa
en Fray
Bentos. En
la foto, junto
a Emilio
Rodríguez,
director de
ENCE
Uruguay.
Nosotros estamos dispuestos a que se cumplan las tecnologías más exigentes», señala Villenas.
Sea por estrategia o realidad, ENCE insiste en que la mayor parte de los argumentos técnicos que se esgrimen en Buenos Aires son injustificados: «El problema es que no hay una discusión técnica seria, porque hay un desenfoque y no se habla de lo que se tiene que hablar. No tenemos inconvenientes en que nos hagan cualquier auditoría, no tenemos nada que ocultar», dice.
•Dividendos
En esa discusión, hay algunos elementos que no se publicitaron aún hoy en la Argentina. Por ejemplo, ENCE, una empresa con dividendos por 64,04 millones de euros en 2005 -lo que implica un incremento de 64% con relación a 2004-, ha comenzado a incrementar en sus plantas de Pontevedra, Huelva y Navia en Asturias, ha incrementado la generación de energía eléctrica propia por incentivo del gobierno español, ya sea utilizando la biomasa residual del proceso Kraft o turbinas alimentadas por gas natural. De esta forma, no sólo se autoabastecen sino que vuelcan además energía al sistema interconectado español.
La novedad aquí es que en la planta de Uruguay repetirán el mismo esquema que las plantas de celulosa de España al instalar una usina generadora. Un país que es importador de electricidad como Uruguay contará, entonces, con 43% de los 70 megavatios de potencia alimentados por biomasa. Las plantas de ENCE, que se diferencian de las Botnia por ser sólo productoras de celulosa y no papeleras como la finlandesa, tienen en España distintos procesos de producción. La de Huelva, donde el conflicto que puede generar por el tema contaminación es menos perceptible -no existe en la planta el mencionado olor a repollo podrido que producen los digestores de madera por la emisión de mercaptanos-utiliza el sistema de blanqueo EFC -libre de cloro elemental-, que es el mismo que utilizará en Uruguay, mientras que en la de Pontevedra, más conflictiva y enfrentada con el alcalde local por cuestiones que no sólo pasan por contaminación sino también por un proyecto urbanístico, el sistema de TFC-totalmente libre de cloro-. En ENCE aseguran que la diferencia no tiene necesariamente implicancias ambientales sino de mercado. Es que, afirman, la celulosa producida mediante el proceso TFC no tiene hoy mercado en el mundo ya que el papel producido con esa materia prima se oscurece con el tiempo al ser blanquedo por ese sistema que no penetra en la fibra de celulosa.
La diferencia de producción entre ENCE y Botnia también podría desaparecer en el futuro. En las oficinas de ENCE Madrid aseguran que su planta de Fray Bentos producirá 500 mil toneladas en inicio, pero que con el tiempo esperan aumentar la producción, para lo que comprarían materia prima -eucaliptus-en la Argentina hasta superar, incluso, el millón de toneladas con que iniciará la producción Botnia.




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