8 de marzo 2006 - 00:00

"Uruguay no nos pidió detener obra", dice papelera española

Huelva - La empresa española ENCE no invita a periodistas a ver su planta de celulosa en Pontevedra, donde tiene un duro enfrentamiento por contaminación, pese a que allí usa el sistema sin el peligroso bióxido de cloro, aunque produce una celulosa que blanquea menos el papel en que se la usará. Muestra su planta de Huelva, más peligrosa que la de Pontevedra. La de Fray Bentos será como ésta de Huelva. Sorprende al decir que "no tiene inconveniente" en suspender la obra de construcción de la planta hasta que se analice la contaminación pero que "el gobierno uruguayo no se lo pidió". Tabaré Vázquez no puede hacerlo porque lo atacarían los partidos políticos rivales. Lo peor que dicen los directivos aquí es que se proponen elevar su producción actual de 500.000 toneladas por año -normal y poco contaminante- a 1.000.000 igual que Botnia que es la citada como causante del problema al pegarse a ENCE y crear un foco antisalud a 30 kilómetros de Gualeguaychú en la Argentina y a 12 de la propia Fray Bentos en Uruguay. De ampliar a un millón también ENCE se producirían en un solo lugar dos millones de toneladas de celulosa. O sea que si ahora es un problema ambiental lo será mayor en el futuro. Salvo que ENCE, al anunciar esto, en realidad quiera que se desplace ahora a Botnia, la que se presenta como la más culpable, la que apura obras para que no la desplacen del lugar y la que entró a la zona de producción última y con resolución de apuro. Botnia el lunes anunció que iniciará juicio a "Canal 9" de la Argentina que habría señalado que la finlandesa tuvo que efectuar pagos secretos para instalarse allí, justo donde ya estaba ENCE.

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El vicepresidente ejecutivo del Grupo ENCE, Juan Villenas, dijo a este diario que el gobierno del Uruguay nunca les pidió que detuvieran la construcción de la planta de producción de celulosa en Fray Bentos. En la foto, junto a Emilio Rodríguez, director de ENCE Uruguay.
España - «El gobierno de Uruguay nunca nos consultó sobre la posibilidad de detener la construcción de la planta de ENCE en M'Bopicua. Si nos lo piden, lo analizaremos siempre que se cumplan los derechos y respeten nuestras obligaciones.» Lo dijo a este diario Juan Villenas, vicepresidente ejecutivo y consejero delegado del grupo ENCE.

La explicación forma parte de una serie de precisiones sobre por qué Ence eligió Uruguay y no la Argentina para desarrollar la inversión de u$s 660 millones que comenzó con la construcción de un puerto propio sobre el río Uruguay, la planta de procesamiento de madera y sigue ahora con la construcción de la planta de celulosa. ENCE no es tan cuestionada como Botnia, la finlandesa, que se agregó a último momento -con una dudosa autorización el ex presidente Batlle-donde ya estaba la anterior. Además, al producir el doble que ENCE y pegada a ella creó el problema hacia la salud humana. Es claro que la percepción del problema ambiental entre la Argentina y Uruguay por las plantas de ENCE y Botnia es bien diferente en España de la realidad que se vive en los cortes en los puentes de Gualeguaychú y Colón. ENCE es una empresa que tuvo operaciones en la Argentina desde 1989 hasta 1995, pero exclusivamente como maderera en el norte de Entre Ríos. La operación se levantó con inconvenientes legales para disolver la sociedad y es claro que, aunque los directivos de la empresa no lo quieran especificar, la percepción sobre la seguridadjurídica en la Argentina no es la misma que en Uruguay. En el prospecto de inversión de la planta en Fray Bentos claramente se exponen, como otros argumentos en el informe oficial de la empresa, la «estabilidad social, política y económica» y la «política del Estado en materia forestal».

Pero no es el único argumento esgrimido para invertir en Uruguay. Existe en ese plano otra de las diferencias entre ENCE y la finlandesa Botnia que pasa por la materia prima que utilizan para la obtención de la pasta de celulosa. La española emplea casi con exclusividad el Eucaliptus globulus, una variedad que desarrolló incluso genéticamente en España, que abunda en Uruguay y que al mismo tiempo eligió para forestar en ese país. Es una de las explicaciones que se dan en la sede de Madrid para rechazar toda idea de que ENCE hubiera analizado en algún momento establecerse en la Argentina en lugar de en Fray Bentos: «Hay diferencias de suelos y Uruguay tiene suelos más aptos para desarrollar el globulus. Se adapta mejor al terreno allí y no a zonas más húmedas como en Entre Ríos», dice Pedro Blanquer, director de la división de celulosa de la empresa.

• Justificativos

La elección del Eucaliptus globulus tiene, además, otros justificativos técnicos, como la obtención de mayor cantidad de celulosa mediante el proceso Kraft por tonelada de madera que en cualquier otra variedad.

A pesar de evitar cualquier comentario sobre la raíz política de la crisis por las papeleras, ENCE sabe que la tranquilidad futura de su inversión en Uruguay pasa claramente por solucionar el conflicto con la Argentina, por más que Montevideo ofrezca todas las garantías de continuidad. En ese marco, la empresa aclara constantemente: «No existe actividad humana que no produzca contaminación, el problema es establecer controles que se cumplan.

Nosotros estamos dispuestos a que se cumplan las tecnologías más exigentes»,
señala Villenas.

Sea por estrategia o realidad,
ENCE insiste en que la mayor parte de los argumentos técnicos que se esgrimen en Buenos Aires son injustificados: «El problema es que no hay una discusión técnica seria, porque hay un desenfoque y no se habla de lo que se tiene que hablar. No tenemos inconvenientes en que nos hagan cualquier auditoría, no tenemos nada que ocultar», dice.

•Dividendos

En esa discusión, hay algunos elementos que no se publicitaron aún hoy en la Argentina. Por ejemplo, ENCE, una empresa con dividendos por 64,04 millones de euros en 2005 -lo que implica un incremento de 64% con relación a 2004-, ha comenzado a incrementar en sus plantas de Pontevedra, Huelva y Navia en Asturias, ha incrementado la generación de energía eléctrica propia por incentivo del gobierno español, ya sea utilizando la biomasa residual del proceso Kraft o turbinas alimentadas por gas natural. De esta forma, no sólo se autoabastecen sino que vuelcan además energía al sistema interconectado español.

La novedad aquí es que
en la planta de Uruguay repetirán el mismo esquema que las plantas de celulosa de España al instalar una usina generadora. Un país que es importador de electricidad como Uruguay contará, entonces, con 43% de los 70 megavatios de potencia alimentados por biomasa. Las plantas de ENCE, que se diferencian de las Botnia por ser sólo productoras de celulosa y no papeleras como la finlandesa, tienen en España distintos procesos de producción. La de Huelva, donde el conflicto que puede generar por el tema contaminación es menos perceptible -no existe en la planta el mencionado olor a repollo podrido que producen los digestores de madera por la emisión de mercaptanos-utiliza el sistema de blanqueo EFC -libre de cloro elemental-, que es el mismo que utilizará en Uruguay, mientras que en la de Pontevedra, más conflictiva y enfrentada con el alcalde local por cuestiones que no sólo pasan por contaminación sino también por un proyecto urbanístico, el sistema de TFC-totalmente libre de cloro-. En ENCE aseguran que la diferencia no tiene necesariamente implicancias ambientales sino de mercado. Es que, afirman, la celulosa producida mediante el proceso TFC no tiene hoy mercado en el mundo ya que el papel producido con esa materia prima se oscurece con el tiempo al ser blanquedo por ese sistema que no penetra en la fibra de celulosa.

La diferencia de producción entre ENCE y Botnia también podría desaparecer en el futuro. En las oficinas de ENCE Madrid aseguran que su planta de
Fray Bentos producirá 500 mil toneladas en inicio, pero que con el tiempo esperan aumentar la producción, para lo que comprarían materia prima -eucaliptus-en la Argentina hasta superar, incluso, el millón de toneladas con que iniciará la producción Botnia.

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