13 de febrero 2007 - 00:00

Volver a los 70: apogeo gremial que demanda hasta 30% en listas

El peronismo sindical volverá esta semana a sus prácticas de siempre. Como cuando Juan Domingo Perón les garantizaba cupo en el Congreso, pedirán esta semana a Néstor Kirchner que les haga el mismo favor. Quieren que les ceda 30% de los lugares en las boletas oficiales. No se frenarán allí los hombres de las 62 Organizaciones liderados por Gerónimo "Momo" Venegas -todavía aliado de Hugo Moyano en la CGT-: pretenden incluir en la agenda electoral la normalización del PJ y que el Presidente se haga cargo del partido, algo impensable hoy en la Casa Rosada. Además lo quieren a Kirchner candidato a la reelección, frenando así el proyecto Cristina.

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Luego de hacer una defensa de trinchera de «Isabel» Perón, al despegarla del caso Triple A -ante habían estampado afiches con el sugerente mensaje «No jodan con Perón»-, el sindicalismo que orbita la Casa Rosada se prepara para el ruido electoral que dominará 2007.

Convocados por Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de las 62 Organizaciones y socio de Hugo Moyano en la CGT, los caciques pactarán un agenda múltiple asentada en dos ejes: que Néstor Kirchner asuma la jefatura del PJ y preserve para los gremios 30% de las boletas electorales.

Las oficinas de UATRE, sobre la calle Reconquista, funcionarán una vez más como búnker de la «Seis-Dos». Allí, sin que se transmita en voz alta, los delegados sindicales coincidirán en su preferencia para que sea Néstor y no Cristina el Kirchner candidato.

A pesar de que más de uno -Venegas, por caso- ejerció en su momento como «ejecutor» de Cristina en algunas tareas, reina entre los gremios la sospecha de que no les resultará fácil entenderse con la senadora. O, al menos, será más complejo que el diálogo con Kirchner.

Sin embargo, según rememoran dirigentes de la CGT, Cristina no manifestó ningún malestar cuando, en 2005, tuvo uno de sus primeros eventos de campaña para la senaduría por Buenos Aires en la sede de la Bancaria, gremio que controla José Luis Zanola.

Así y todo, quizá por una cuestión de piel o por cierta tendencia misógina, entre los sindicalistas prefieren a Néstor Kirchner antes que a Cristina.

Pero pragmáticos, hombres de múltiples vaivenes, entienden que llegado el momento se discutirá. Por lo pronto, cada uno por las suyas se embarca en la paritaria propia -en teoría, «sin piso y sin techo»- y planean formalizar dos planteos dirigidos a Kirchner. A saber:

  • Reclamar la normalización del PJ nacional, intervenido desde agosto de 2005 por orden de la jueza María Servini de Cubría. En teoría, un planteo en este sentido está dirigido a la magistrada pero es un pataleo dirigido a Alberto Fernández, a quien Servini consulta cada paso referido al PJ. Es decir: es un pedido a Kirchner. Al punto que, en paralelo a la solicitud de normalizaciónpartidaria -algo que vienenhaciendo, con éxito escaso, Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta- la «Seis-Dos» le enviará un mensaje a Kirchner instándolo (o invitándolo) a que asuma la jefatura del peronismo. Como dato anexo a ese punto, se agregarán observaciones respecto de que la normalización del PJ y la eventual asunción del Presidente como jefe partidario serán escalas previas al objetivo final: que en la presidencial de octubre, el PJ presente su boleta y Kirchner sea el candidato oficial y formal del peronismo. Un detalle crudo: esa alternativa no figura, está más que claro, en los planes del patagónico, quien imagina al Frente para la Victoria como la herramienta electoral y hasta llegó a sugerir la posibilidad de impulsar la creación de un partido propio.

  • Moyano -en la CGT afirman que habla con Kirchner más de lo que trasciende en los medios- conoce esa resistencia del Presidente a ponerse formalmente al frente del PJ pero, aquí y allá, gobernadores, sindicalistas y diputados le han arrancado algún compromiso para inducir la normalización del partido aunque luego sea otro dirigente -¿Fellner, Obeid?- el que asuma el mando.Por eso, los caciques preparan otro capítulo a sus reclamos: pedirán que los gremios ocupen 30% de las listas electorales, planteo que elevarán a los candidatos del peronismo. Tienen en agenda una convocatoria a Daniel Scioli y programan extender el convite a los candidatos a gobernadores del PJ o el FpV de otras provincias. El 30% es, claro, un número simbólico: anacrónicos, repiten el salmo de que los gremios son una de las tres patas del Movimiento Nacional Justicialista y que, por tanto, le correspondería un tercio del reparto electoral. Lo hacía valer, en su momento, Lorenzo Miguel. Pero son otros tiempos. Al final, les ofertarán (mucho) menos: esperan, al menos, un lugar para Juan Manuel Palacios como diputado por la provincia de Buenos Aires. El ex secretario general de la UTA fue desplazado del gremio pero se entrena para mudarse al Congreso, donde Héctor Recalde ocupa una banca por los gremios cegetistas, mientras que Edgardo Depetri (ATE) y Francisco «Barba» Gutiérrez (UOM) tienen escaño pero más por simpatía con Kirchner que por su pertenencia sindical.
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