10 de noviembre 2004 - 00:00

Votan unificar las elecciones

El Senado aprobará hoy el cronograma que establece el cuarto domingo de octubre como día de comicios (el 23 para los renovación legislativa del año que viene) y unifica, de allí en adelante, las elecciones nacionales. Será un ahorro de gasto político y evitará así también la dispersión de esfuerzos proselitistas.

El proyecto, remitido por el gobierno de Néstor Kirchner, será girado de inmediato a Diputados, donde la semana que viene se lo tratará en la Comisión de Asuntos Constitucionales para que llegue al recinto antes de fin de mes. La norma anulará una disposición de Carlos Menem que permitía a las administraciones provinciales convocar por su cuenta a comicios, tal como ocurrió en 2003. Durante esa temporada, el país vivió una sucesión de elecciones de carácter nacional y provincial, lo que generó que la mayoría de los partidos políticos reclamara la unificación de las elecciones.

• Defensa

Se descuenta que la iniciativa del Poder Ejecutivo contará con número suficiente para reunir más que el mínimo necesario de manos para votarla: 37 senadores que se pronuncien de manera positiva (en la otra ala del Congreso, se necesitarán 129 diputados). Los radicales, junto a los provinciales del Interbloque Federal, esperarán a que el PJ junte quórum para sesionar, ya que en el mismo plenario está estimado que se apruebe también la prórroga de la Ley de Emergencia Económica (ver nota en pág. 8).

De cualquier forma, la UCR terminará acompañando la votación, aun cuando seguirá insistiendo con hacerle cambios en el articulado. El principal bloque opositor pretende que la norma que promueve el Ejecutivo no corra en aquellos distritos en los que rige la ley de lemas. Y lo va a plantear esta tarde en el recinto. El pataleo, que no fue tenido en cuenta en la Comisión de Asuntos Constitucionales cuando se firmó el dictamen la semana pasada, esconde una razón de peso: la UCR quiere que el Congreso Nacional contribuya a derogar ese sistema electoral que sirvió en muchas provincias para que el partido más poderoso se asegurara la continuidad gracias a la proliferación de candidatos.

El mecanismo hizo sufrir no sólo a radicales (como los santafesinos), sino también a provinciales como los bussistas o lopezmurphistas tucumanos, los renovadores salteños, etcétera.

El radicalismo defiende una archivada propuesta del santacruceño
Carlos Prades, que -desde hace más de un año-auspicia la supresión de los lemas en el interior. Por supuesto, el peronismo deja en libertad a cada distrito y opta por abrirse de piernas ante la situación. No quiere abrir una discusión incómoda y de la cual sólo puede sacar rédito la oposición.

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