28 de abril 2026 - 15:59

OpenAI pone un fin a su exclusividad con Microsoft y busca acuerdos con competidores

El origen de la relación entre ambas empresas data de 2019. AWS, la filial de servicios en la nube de Amazon, el tercero en discordia.

OpenAI y Microsoft lograron una salida elegante al conflicto por el contrato de exclusividad.

OpenAI y Microsoft lograron una salida elegante al conflicto por el contrato de exclusividad.

Redes

Microsoft y OpenAI pusieron fin al derecho de exclusividad que tenía el gigante del software sobre los modelos de inteligencia artificial desarrollados por la startup de Sam Altman. En este nuevo escenario, los creadores de ChatGPT podrán buscar acuerdos con otros grandes jugadores de la computación en la nube, como por ejemplo Amazon.

Tras el nuevo acuerdo, Microsoft dejará de pagar un porcentaje de los ingresos por los productos de OpenAI que revenda en su nube.

Desde la empresa líder en IA detallaron: "Microsoft seguirá siendo el principal socio en la nube de OpenAI, y los productos de OpenAI se lanzarán primero en Azure, salvo que Microsoft no pueda o decida no ofrecer las capacidades necesarias. OpenAI ahora podrá ofrecer todos sus productos a clientes a través de cualquier proveedor de nube"

El fin de la exclusividad entre OpenAI y Microsoft

Por otro lado, los creadores de ChatGPT agregaron: "Los pagos por participación en ingresos desde OpenAI hacia Microsoft continuarán hasta 2030, independientemente del progreso tecnológico de OpenAI, con el mismo porcentaje pero sujetos a un tope total".

OpenAI y Amazon
AWS, el tercero en discordia entre OpenAI y Microsoft.

AWS, el tercero en discordia entre OpenAI y Microsoft.

Desde 2019, Microsoft lleva invertidos más de u$s13.000 millones en OpenAI, participación que hoy se traduce en cerca del 27% del capital. Sin embargo, el acuerdo actualizado el 27 de abril de 2026 introdujo cambios relevantes en la estructura de la alianza.

El nuevo entendimiento elimina la cláusula de exclusividad que obligaba a OpenAI a operar únicamente sobre Azure como proveedor de nube. Aun así, Microsoft conserva el rol de socio principal en infraestructura, mientras que OpenAI gana margen para distribuir sus productos a través de otros entornos.

En paralelo, la tecnológica estadounidense mantiene la licencia sobre los modelos hasta 2032, aunque bajo un esquema ahora no exclusivo, lo que abre la puerta a una mayor competencia en el acceso a esa tecnología.

Como contrapartida, Microsoft se desprende de la obligación de pagar un revenue share a OpenAI, una compañía que ya alcanza ingresos anualizados por u$s25.000 millones, en un movimiento que redefine los incentivos económicos dentro de la relación.

En este escenario, OpenAI recupera su libertad de vender en cualquier nube. A comienzo de abril, la jefa comercial de OpenAI, Denise Dresser, analizó la alianza y aseguró que la misma “limitaba nuestra capacidad de encontrar a las empresas donde estaban”. Es decir, muchas corporaciones no querían migrar o depender de Azure y, en este escenario, la startup IA estaba perdiendo posibles acuerdos y potenciales alianzas.

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