En DAIM, Usina Cultural, se acaba de presentar el libro “Aberastury”, que reúne experiencias y trabajos de la vida de Gabriela Aberastury, destacada artista argentina, grabadora, pintora, ilustradora. Fue fundadora y directora artística junto a Marcelo Morano y Raúl Zaijman de Radio Clásica, y productora del programa de Radio Rivadavia “Los intérpretes”. Aberastury dedicó este libro a sus padres, Fedora y Marcelo, así como a sus maestros, colegas y amigos.
Toda Gabriela Aberastury en magnífico libro
Su obra como grabadora, pintora e ilustradora se resume en imágenes y textos de elevada calidad.
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Abre el libro “Resquicio” (1998), seguida por una obra de 2003, “Los siete pecados capitales”, “El Aleph (1991-94), “Historias íntimas” (2010), “Canciones sin palabras” (2019), “El encuentro”, “Reloj (2017), y una obra de 2017 de la serie “No estamos solos”. Es sólo un breve muestrario de sus experiencias y trabajos de toda una vida que pueden resumirse en el texto de Mariano Cornejo “Aberastury o los lugares imposibles”: “la línea pura del gran dibujante, las transparencias del grafito en sus laberintos, su revolucionario arte del grabado, aguadas límpidas, relojes irreverentes, figuras del arte, tiras de textos de decenas de metros en sus recientes instalaciones”.
Gabriela Aberastury comenzó a pintar desde su infancia: nunca casas, animales o personas. “Pinto mis sentimientos”, contestó a los 4 años frente a pequeñas obras abstractas. Existe un trazo reconocible en su obra en la que distorsiona el espacio y como ella señaló alguna vez, “el tiempo pierde su cronología”. Hay textos de personalidades notables, por ejemplo, de Rafael Squirru (1990) “El asombro sostenido”. Un recorrido desde su niñez, distintas etapas hasta su adultez, su admiración por Klee, por Kandinsky, el vaticinio de Américo Balán: “Serás grabadora. Horacio Walter Bauer en su texto “43 años de pintura, dibujo, grabado”, en clave poética la describe como obsesiva y como otros monomaniáticos de fuste “debe creer que la luna existe para iluminar su taller”.Imperdible el texto “A título personal” de Sebastián Spreng, argentino que vive en Miami, un ser extraordinario que pinta y escribe sobre música con igual enjundia, a quien Gabriela instó a convertirse en crítico musical. Para definirla, Spreng dice “es tan inaprensible como ingobernable. Con ella se recorren todos los tiempos musicales posibles”.
El capítulo Dibujo tiene una emotiva introducción de la artista. La muerte de su padre la llevó a dibujar dos autorretratos de gran delicadeza y en esas 20 0 30 páginas vemos laberintos, traslúcidos paisajes invernales, opuestos de rectas y curvas, gamas del negro profundo a grises y algunas notas de color.
Julio Sánchez Gil, de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, señala en su texto “Gabriela Aberastury o la fuerza en el arte” que la conoció en Madrid en mayo de 2007. “Si nos detenemos frente a uno de sus cuadros, un dibujo, un grabado, un libro ilustrado en ediciones especiales para bibliófilos o un objeto elaborado percibiremos que están llenos de literatura, música y sensualidad. En resumen: llenos de emociones y descubrimientos”.
El terreno de su pintura es complejo porque no es solamente óleo sobre tela o papel sino que a este se integran otros materiales: carburo de sílice, vinílico, y a través de sus procedimientos propios y técnicas diversas, la imagen está cargada de fuerza siempre con esa combinación de trazos rectos y curvos, ventanas al mundo de la geometría y también del surrealismo que se coló gracias a Juan Battle Planas, maestro del automatismo quien le enseñó sus bases a los trece años.
No en vano en el capítulo “Ilustraciones--Ediciones para Bibliófilos”, el poeta Carlos Barbarito se refiere a Elisa Breton y Gabriela Aberastury, dos encuentros , un libro. Elisa, nacida en Chile, conoció a Breton en Nueva York en 1943 que estaba en el exilio; Gabriela había llegado con su madre a esa ciudad ese año, una gran pianista, discípula de Claudio Arrau y Rafael de Silva. Años después Elisa y Gabriela se encontraron en París donde la primera le entregó una edición para bibliófilos de 16 poemas de André Breton, homenaje al cincuentenario del Manifiesto Surrealista. 32 ejemplares en los que se reproduce una nota manuscrita de Elisa Breton: “Gabriela, grabados y poemas los siento muy unidos en este libro. Creo que André lo habría sentido así”. Oliverio Girondo, Leopoldo Lugones, Borges, Neruda, Sietecases, Molinari, Gabriela Mistral, Delmira Agustini, El Aleph (se puede escanear un código QR para ver y también escuchar el bandoneón), Virginia Woolf, son algunos de esos maravillosos tesoros para bibliófilos que Gabriela diseñó con amor y conocimiento.(Díaz Ortiz Ediciones. Edición bilingüe castellano-inglés: Maximiliano Rizzi, diseño gráfico: Ezequiel Díaz Ortiz y Agustina Regueira, Fotocromía: R. Farías, 350 págs.)




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