6 de enero 2006 - 00:00

Clásico: petroleros amenazan con parar

La protesta sindical involucró inicialmente a los trabajadores del sur de Chubut, quienes promovían cobrar un incremento de $ 260 para equipararse con sus pares de Santa Cruz. El pedido se destrabó luego de un conflicto que involucró piquetes en los pozos y que se extendió entre el 26 de setiembre y el 11 de octubre pasados. En aquella ocasión, medió en la cuestión el gobierno del kirchnerista Mario Das Neves, de Chubut.

La suba envalentonó a la Federación de Sindicatos Privados de Petróleo y Gas que reclamó a la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos beneficiar con el incremento a los trabajadores de todo el país. La negociación se abrió en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación y finalmente se resolvió otorgar un aumento de $ 350 no remunerativo, que terminó sumándose al anterior incremento de $ 260. Por lo que los petroleros consiguieron llevar a sus bolsillos un adicional de $ 510 mensuales ($ 260+$ 350). Pero el acuerdo sellado en la cartera de Trabajo impuso una fecha límite: el 1 de marzo.

Por eso, desde esta semana comenzó a rearmarse el frente de reclamo y están haciendo punta los trabajadores de Chubut, Santa Cruz y Neuquén.

Para esa fecha los sindicalistas ya diseñan un menú de reclamos bajo la amenaza latente de volver a paralizar la actividad en las cuencas petroleras de todo el país. En la lista, los gremialistas incluyen incorporar al salario los $ 260 y los $ 350 que, como pagos extraordinarios, se sumaron sucesivamente al básico. Reclaman además equiparar sus salarios con los trabajadores de la zona 1, la mejor paga de la Argentina, que comprende a los yacimientos ubicados en Tierra del Fuego y la zona sur de Santa Cruz. El resto de las cuencas hidrocarburíferas integran la denominada zona 2 y los trabajadores perciben sueldos comparativamente más bajos.

Hay otro dato que preocupa a los petroleros y que deberán negociar por vía separada con el gobierno nacional. Se trata del Impuesto a las Ganancias. La pretensión de los trabajadores es que el gabinete de Néstor Kirchner acceda a subir el mínimo no imponible, para que el universo de los contribuyentes se achique. Es que los incrementos negociados con la Cámara empresaria terminaron jugando en contra: los trabajadores tributan más al fisco que, a su vez, celebra la suba en la recaudación.

Evalúan además los gremialistas una oferta alternativa para acercar al gobierno nacional: en lugar de subir el mínimo no imponible, promueven no afectar con el impuesto los adicionales que perciben por vivienda, zona desfavorable y horas extras.

Las subas que consiguieron los petroleros fueron previas a los comicios legislativos del 23 de octubre. Ahora, el escenario político ante una eventual negociación cambió.

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