La protesta sindical involucró inicialmente a los trabajadores del sur de Chubut, quienes promovían cobrar un incremento de $ 260 para equipararse con sus pares de Santa Cruz. El pedido se destrabó luego de un conflicto que involucró piquetes en los pozos y que se extendió entre el 26 de setiembre y el 11 de octubre pasados. En aquella ocasión, medió en la cuestión el gobierno del kirchnerista Mario Das Neves, de Chubut.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La suba envalentonó a la Federación de Sindicatos Privados de Petróleo y Gas que reclamó a la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos beneficiar con el incremento a los trabajadores de todo el país. La negociación se abrió en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación y finalmente se resolvió otorgar un aumento de $ 350 no remunerativo, que terminó sumándose al anterior incremento de $ 260. Por lo que los petroleros consiguieron llevar a sus bolsillos un adicional de $ 510 mensuales ($ 260+$ 350). Pero el acuerdo sellado en la cartera de Trabajo impuso una fecha límite: el 1 de marzo.
Por eso, desde esta semana comenzó a rearmarse el frente de reclamo y están haciendo punta los trabajadores de Chubut, Santa Cruz y Neuquén.
Para esa fecha los sindicalistas ya diseñan un menú de reclamos bajo la amenaza latente de volver a paralizar la actividad en las cuencas petroleras de todo el país. En la lista, los gremialistas incluyen incorporar al salario los $ 260 y los $ 350 que, como pagos extraordinarios, se sumaron sucesivamente al básico. Reclaman además equiparar sus salarios con los trabajadores de la zona 1, la mejor paga de la Argentina, que comprende a los yacimientos ubicados en Tierra del Fuego y la zona sur de Santa Cruz. El resto de las cuencas hidrocarburíferas integran la denominada zona 2 y los trabajadores perciben sueldos comparativamente más bajos.
Hay otro dato que preocupa a los petroleros y que deberán negociar por vía separada con el gobierno nacional. Se trata del Impuesto a las Ganancias. La pretensión de los trabajadores es que el gabinete de Néstor Kirchner acceda a subir el mínimo no imponible, para que el universo de los contribuyentes se achique. Es que los incrementos negociados con la Cámara empresaria terminaron jugando en contra: los trabajadores tributan más al fisco que, a su vez, celebra la suba en la recaudación.
Evalúan además los gremialistas una oferta alternativa para acercar al gobierno nacional: en lugar de subir el mínimo no imponible, promueven no afectar con el impuesto los adicionales que perciben por vivienda, zona desfavorable y horas extras.
Las subas que consiguieron los petroleros fueron previas a los comicios legislativos del 23 de octubre. Ahora, el escenario político ante una eventual negociación cambió.
Dejá tu comentario