6 de enero 2006 - 00:00

Efecto K: los gobernadores también acortan vacaciones

Gobernadores José Manuel de la Sota (Córdoba), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Juan Carlos Romero (Salta), José Alperovich (Tucumán), Carlos Rovira (Misiones), Felipe Solá (Buenos Aires), Angel Maza (La Rioja) y Jorge Sobisch (Neuquén).
Gobernadores José Manuel de la Sota (Córdoba), Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Juan Carlos Romero (Salta), José Alperovich (Tucumán), Carlos Rovira (Misiones), Felipe Solá (Buenos Aires), Angel Maza (La Rioja) y Jorge Sobisch (Neuquén).
La repentina fiebre por el trabajo no impedirá, obviamente, que los mandatarios realicen sus escapadas de fin de semana a diversos centros veraniegos de Buenos Aires, entre los cuales cobró inusitada relevancia la ventosa Chapadmalal, otrora despreciada, pero ahora recuperada como centro de operaciones políticas por el propio Kirchner, que decidió hacer uso de la residencia presidencial.

Los líderes provinciales se encargan además de difundir que privilegiarán destinos locales, como la Patagonia kirchnerista o la costa bonaerense.

Igualmente, no queda exenta Punta del Este, el exclusivo balneario uruguayo que otrora fuera considerado demasiado frívolo para compatibilizar con la crisis local.

Eso sí, los que tendrán vedada por completo cualquier tipo de visita a la vecina plaza oriental son los funcionarios entrerrianos, como resultado del fuerte conflicto desatado por la instalación de las dos plantas papeleras en la costa uruguaya.

Además de la siempre vigente búsqueda de los políticos por lucir una imagen de austeridad, entre las causas que justifican este verano conectado a la oficina aparece, por caso, la necesidad de los gobernadores de custodiar el desempeño de sesiones legislativas extraordinarias en las que se debatirán leyes trascendentales para el Ejecutivo, en tanto que también obliga a mantenerse en funciones la actividad política en torno a reformas constitucionales, como ocurre en Neuquén y Tucumán.

Por su parte, también son tiempos de preparativos para internas partidarias en algunos distritos. Veamos cómo decidieron encarar el verano 2006 los principales líderes provinciales:

•~El bonaerense
Felipe Solá seguirá fiel a su costumbre de tomar como máximo cuatro días en forma alternada, para escaparse a su chacra de Mercedes, o al campo que posee en Alberdi -allí pasó fin de año junto a su familia-. Otra opción es Chapadmalal, a una quinta familiar. Pero no sólo se prescribió este calendario para él mismo, sino que también lo impuso a sus funcionarios, que ya resoplan pensando en que tendrán que soportar durante todo enero y febrero las altas temperaturas de la ciudad de La Plata. «Los quiero a todos bien cerca, a tiro de cañón», habría deslizado Solá; por lo tanto, las escapadas apenas serán de fin de semana, con celulares abiertos y las playas de la provincia como prioridad.

Al igual que Kirchner, Solá realizó cambios de gabinete a fin de año, tras el resultado positivo de las elecciones de octubre; asimismo, en el marco de una fuerte disputa con estatales por pujas salariales, no descartan que el gobernador decida hacer algunos anuncios de alto impacto durante estos dos meses.

•~Otro oficialista que dijo no a las licencias de verano es el misionero
Carlos Rovira. «Nada de vacaciones en enero», confirmó a los suyos. El motivo son las sesiones extraordinarias que está realizando la Legislatura, que ahora cuenta con una composición favorable al Ejecutivo y Rovira quiere sacar el mayor provecho de esta situación cuánto antes. Aun así, a partir de febrero el gobernador aflojaría el corsé y permitiría que su gabinete se relaje. El, en tanto, probaría nuevamente con algún destino patagónico, viajando hasta el otro confín de la Argentina para recalar en la meca del kirchnerismo: la ciudad santacruceña de El Calafate, o en la neuquina San Martín de los Andes.

•~Más extremista aun fue el ultraopositor neuquino
Jorge Sobisch, lanzado de lleno en su campaña presidencial. «No tiene previsto tomar vacaciones en 2006 y sólo haría escapadas a su casa en Villa Marimenuco, a 70 km de Neuquén capital», confirmaron desde el entorno del mandatario. Hasta el 23 de febrero, Sobisch deberá mantenerse como presidente de la Convención Constituyente que está reformando la Constitución y su gabinete deberá seguirle el ritmo.

•Con perfil duro también arranca el año
Hugo Cóccaro, el vicegobernador de Tierra del Fuego devenido en titular del Ejecutivo tras la destitución del mandatario Jorge Colazo. La asunción de Cóccaro es muy reciente -principios de diciembre- y su función hasta el momento se limitó a tapar los baches dejados por su antecesor e intentar atrapar algún gesto de cariño de la Casa Rosada. Sin resultados positivos a la vista, el fueguino ya anunció que no tomará licencia ni en enero ni en febrero.

•~En la escuela de los estrictos también se anotó el radical catamarqueño
Eduardo Brizuela del Moral, que ordenó a todo su gabinete «no bajar la guardia» y mantener el ritmo de trabajo teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones internas convocadas para el 12 de marzo próximo. Tomó igualmente esta semana un par de días de licencia, pero hoy ya está de vuelta en actividad, organizando una andanada de actos e inauguraciones para darle mayor protagonismo a su gestión. Vale recordar que Brizuela vio perder a su partido en los comicios de octubre y ahora enfrenta a la oposición interna liderada por el ex gobernador Oscar Castillo, que pretende acortarle al mínimo la carrera pública.

•~Preocupado por el entramado político de la provincia y porque el PJ recupere un liderazgo que hoy pone en jaque el socialismo, el gobernador santafesino,
Jorge Obeid, dijo que por segundo año consecutivo no se irá de vacaciones. Asegura que 2006 será un año de «mucho trabajo» y le pidió a sus ministros que tampoco salgan de la provincia. Aun así, algunos le recuerdan al mandatario que a mediados de 2005 disfrutó de una gira por Cuba, con encuentros junto a Fidel Castro que luego volcó en un libro de su autoría, recientemente publicado.

•~Muy en línea con Kirchner, el sanjuanino
José Luis Gioja optó por el balneario bonaerense de Chapadmalal para no perder pisada de los entretelones políticos que se dirimirán durante este verano. Las reservas de Gioja están hechas para la segunda quincena de este mes y el gobernador pidió a sus ministros que no tomen más de una semana de vacaciones, «porque es un año duro».

•~La costa atlántica también será el lugar donde veraneará el mendocino Julio Cobos. El radical espera con impaciencia que se apruebe el presupuesto provincial para salir rumbo a Mar del Plata o Villa Gesell -allí fue en 2005- por alrededor de 12 días. Esto sucedería a partir del 15 de este mes, fecha cuya llegada ansía Cobos para poder dedicarse de lleno al running, una de sus pasiones, y de paso mantenerse lejos de su coprovinciano Roberto Iglesias, el actual titular de la UCR nacional, que no perdona la creciente amistad entre el mandatario y Kirchner.

•~Los radicales del Chaco,
Roy Nikisch, y Santiago del Estero, Gerardo Zamora, al igual que el peronista riojano Angel Maza, ya decidieron minimizar sus licencias y las de sus empleados de planta política. El primero aún no definió destino, pero afirmó que su descanso y el del gabinete local serán sólo por una semana. Zamora aún no se decide entre el mar o la montaña, y saldrá «no más de diez días, a fin de mes», aseguran en la provincia. Es seguro que tomará un descanso, ya que en 2005 las elecciones provinciales (fueron el 27 de febrero) no le permitieron poner freno. Maza, en tanto, partirá el próximo lunes hacia la costa atlántica y luego permanecerá en Buenos Aires hasta el 20, donde realizará gestiones ante funcionarios nacionales, incluidos los ministros Alberto y Aníbal Fernández y Felisa Miceli, para intentar asegurar fondos federales para su provincia.

•~Verano muy especial será el de los entrerrianos. El gobernador
Jorge Busti saldrá de vacaciones el 16 de este mes, por dos semanas, y si bien no trascendió cuál será su destino, ya se sabe dónde es seguro que no irá, ni él ni sus funcionarios: Uruguay, el país donde se instalan la papeleras de la polémica y al cual ahora están boicoteando -en materia de turismo- ciudadanos de la provincia, con sucesivos cortes de los puentes fronterizos. La orden de Busti fue hecha por escrito y ya se encuentra en los despachos de todo su gabinete, prohibiéndoles el cruce del río Uruguay.

•~En contraste, tres que no pudieron resistir su pasión por el balneario uruguayo más famoso son el salteño
Juan Carlos Romero, el sanluiseño Alberto Rodríguez Saá y el tucumano José Alperovich. Romero estará hasta el 15 de este mes en Punta del Este y luego hará escapadas a la turística Cafayate. Rodríguez Saá, en tanto, hará uso de la casa que posee en la costa oriental. En ninguno de los dos casos bajaron línea a su gabinete. Para Alperovich, el relax iniciado en Año Nuevo terminará este fin de semana, cuando cruce «el charco» y vuelva a la provincia para ponerse en campaña de cara a las elecciones constituyentes del 29 de febrero.

* Tampoco el cordobés José Manuel de la Sota logró calmar su pasión por playas más cálidas que las bonaerenses. Como es habitual, ya tiene todo listo para pasearse por la costa brasileña, donde terminará de recuperarse de su reciente operación -le extrajeron un cálculo-, mientras que su administración estará de licencia todo enero, pero no haría uso completo de este plazo.

• El más hedonista de los mandatarios resultó ser el formoseño
Gildo Insfrán, que según trascendió extraoficialmente tendría todo listo para dejar su pequeña provincia la semana próxima, con destino a definir: la brasileña isla de Florianópolis o tal vez cambiaría por Punta del Este, para no repetir la misma opción que el año pasado. Serán al menos veinte los días que Insfrán pasee por el mar.

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