25 de junio 2003 - 00:00

Exhuman hoy el cadáver de una de las jóvenes asesinadas

Según fuentes judiciales, en las próximas horas serán careados un testigo de apellido Diganchi -presentado por el defensor de Lludgar, Francisco Cavallotti- y el matrimonio Ochionero, dueño de la verdulería donde trabajaba Patricia. Según Diganchi, la joven habría sido amenazada en la puerta de dicho establecimiento para que no hablara de la muerte de Leyla Nazar, la otra de las víctimas, pero los Ochionero niegan que dicha amenaza haya ocurrido. Esta es una de las tantas contradicciones entre las líneas de investigación que apuntan a hijos de poderosos y aquellas que señalan a algún asesino serial o al propio Lludgar.
Ayer Herrera tomó ampliación indagatoria a otro de los detenidos,
Sebastián Flores, quien aseguró que, el día del crimen de Nazar, él se encontraba internado en un centro de rehabilitación para adictos en la provincia de Buenos Aires.
 Testigo
Herrera escuchó, además, la declaración de un hombre de apellido
Castaña, quien, según el testigo de identidad reservada presentado por la defensa de Lludgar, «sabría algo» del crimen.
De todas formas, los datos decisivos se sabrán con las pericias, cuando se determine
si
Leyla murió de sobredosis
-hipótesis de la fiesta de sexo y droga con poderosos de la provincia- o no y cuando se compare el ADN de los 5 detenidos que estarán listos este fin de semana con los restos de material orgánico hallado en las uñas de Patricia Villalba.
En tanto, Herrera realizó ayer un allanamiento en un predio de la Policía Motorizada provincial, donde antiguamente funcionaba el ex ferrocarril Belgrano. Investigó dos vagones abandonados, ante indicios que surgieron en la causa de que
allí pudo estar escondido algunos días el cuerpo de Leyla.
En tanto, el abogado de la prostituta
Cristina Juárez, la última en ver con vida a Leyla Nazar, dijo que, antes de desaparecer, la víctima le compró droga a una persona que cuatro días después murió.

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