27 de junio 2003 - 00:00
Fuerte apuesta a reconversión de la economía
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PESCA
Las condiciones naturales del litoral marítimo santacruceño y sus 1.200 kilómetros de costa han posibilitado que el polo productivo pesquero se convierta en uno de los pilares sobre los que se asentará el crecimiento de la economía local. El desafío oficial es seguir invirtiendo en los complejos portuarios para continuar en esta política de reconvertir hacia el mar una provincia que era netamente agropecuaria y con petróleo. Para ello se tiene previsto invertir hasta el año 2005 más de 41 millones de pesos para mejorar el servicio y la infraestructura que brindan los puertos a sus operadores. Estos recursos, que salen de las arcas provinciales, ya comenzaron a instrumentarse, y en este sentido es que actualmente están en ejecución obras como, por ejemplo en Caleta Paula, una estación transformadora y una línea de media tensión para el suministro adecuado de energía eléctrica en el recinto portuario, la planta de tratamiento para líquidos de sentinas y la plazoleta fiscal para contenedores. En síntesis, la provincia de Santa Cruz hoy puede dar muestras claras de esta reconversión ya que en la más joven unidad portuaria, la expectativa de generación de mano de obra en el mismo puerto en un término de cinco a seis años era brindar 700 puestos de trabajo, hecho que se superó en el término de cuatro años, al haberse logrado la generación de 800 empleos.
SECTOR GANADERO
El sector ganadero se vio afectado por innumerables vicisitudes en los últimos años. Por esta razón, desde el gobierno se decidió apoyar en forma rápida, directa y concreta una actividad que es primordial en la economía santacruceña. Por ejemplo, en 1999 los productores ovinos fueron afectados por las condiciones climáticas que determinaron una importante sequía en todo el territorio provincial y que impactó fuertemente en la supervivencia y la calidad del ganado, a lo que se sumó una caída en el precio internacional de la lana, que descendió a los valores más bajos de la década, producto de la crisis financiera que se originó en el sudeste asiático, principal demandante de este producto, como consecuencia de lo cual el Estado santacruceño lanzó lo que se denominó la «compensación lanera». La medida consistía en destinar un monto cercano a los 2 millones de dólares para asistir financieramente a unos 550 establecimientos ganaderos que contaban con menos de 7.500 animales y una producción anual que no sobrepasaba los 30 mil kilogramos de lana.
Para la concreción de la ayuda se tomaron los parámetros de producción de cada uno de los establecimientos, el número de animales y su producción lanera, y se destinaron a razón de 30 centavos por cada kilo de lana producido. Un año después se declaró el estado de emergencia o zona de desastre en todo el territorio por el término de un año, debido a que el sector ganadero no podía superar la adversa situación en la que se encontraba, agravada por la ausencia de lluvias durante ese período y la presencia de vientos de gran duración e intensidad que provocaron escaso desarrollo forrajero en 1999.
Paralelamente, se concedieron beneficios especiales al productor rural, permitiéndole el acceso a créditos para la compra de reproductores ovinos con el fin de facilitar la recuperación de la actividad productiva, con tasas de interés de 2 por ciento anual que eran significativamente menores que las vigentes en plaza para este tipo de operaciones. De esta manera, los productores tuvieron los recursos para la adquisición de animales de calidad superior y elevado material genético que mejoraron en el tiempo los productos logrados por cada establecimiento.




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