11 de julio 2007 - 00:00
Kirchner, el 20 a Sta. Cruz: ¿guiño para Peralta candidato?
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La asunción del ex interventor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio y el posterior manejo de la crisis -logró sellar una paz provisoria con los gremios, aunque ahora derrapa con un polémico acuerdo petrolero- le permitieron acumular puntos, precisamente los que fue perdiendo una candidatura de la hermana presidencial Alicia Kirchner.
«Kirchner tiene que abrir la puerta a una candidatura de Peralta para que crezca naturalmente y se desinfle así la de Alicia, que por otra parte nunca fue oficializada», aseguró ayer una voz del oficialismo local.
La ministra de Desarrollo Social aparecía casi como número puesto a principios de año. Sin embargo, la catarata de protestas salariales desatada en marzo la obligó a congelar la incipiente campaña.
Incluso hasta el propio Presidente debió exiliarse de su tierra natal durante casi tres meses, por temor a que el malestar le estallara en la cara, escenario que efectivamente vivió en carne propia la funcionaria nacional, quien sufrió un escrache a la salida de un restorán céntrico de Río Gallegos.
Algunas fuentes del propio seno del oficialista Frente para la Victoria santacruceño admitieron ante este diario que no se sorprenderán si la primera dama sugiere el 19 de julio en La Plata la posibilidad de que Alicia Kirchner sea retenida en el gabinete nacional. Aunque otras sostienen que los Kirchner «no necesitan ni suelen dar ese tipo de explicaciones».
La primera sería una salida decorosa para la ministra, quien, además, estaría hoy muy lejos de querer tomar las riendas de un distrito donde el malestar social podría volver a instalarse en las próximas semanas, si es que no son calmados en su totalidad los reclamos de los gremios.
Una postulación de Peralta, siguiendo este razonamiento, también beneficiaría al propio Kirchner, quien así no tendría que exponer riesgosamente el apellido en la provincia. Si no es de la familia, siempre hay posibilidad de enemistarse a muerte con un gobernante que luego se le escapa de las manos, como sucedió con el hoy hipercrítico Sergio Acevedo, o de desprenderse fácilmente de otro, como el derrotero que sufrió el poco influyente Sancho, en un doble portazo de mandatarios que sacudió a la provincia en poco más de un año.




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