28 de julio 2003 - 00:00

Murió María Esther de Miguel, la escritora más leída del país

Nacida en 1929 en Larroque, pueblo entrerriano que ella misma definía como «pequeño y polvoriento», del que nunca terminó de irse y donde hoy serán inhumados sus restos, a los 17 años María Esther de Miguel ingresó a la congregación de las Paulinas, contraviniendo el ateísmo de sus padres (él, un inmigrante español y ella, de origen judío).

•Vocación

En los 10 años que perteneció a esa congregación religiosa, trabajó como maestra rural, hizo colaboraciones periodísticas y se fue con una beca a Italia, donde siguió estudiando literatura, su verdadera vocación («desde pequeña supe que mi destino era ser cuentera», solía repetir). A su regreso abandonó la vida religiosa para dedicarse a la escritura, pero a lo largo de toda su vida siguió ejerciendo la docencia, el periodismo y la crítica literaria en la revista «Señales».

Su primera novela «La Hora Undécima» (1961) recibió el premio Emecé, y a ésta siguieron, entre otros, el libro de cuentos «Los que comimos a Solís» (1965) y la novela «Pueblamérica» (1980, reeditada como «Violentos caminos de América» en 1998). Pero fue con «Jaque a Paysandú» de 1983 que De Miguel inició su exitoso camino en la llamada novela histórica. Tras otras publicaciones como la biografía de Norah Lange (1991) y las novelas «La amante del restaurador» (1993), centrada en Juan Manuel de Rosas (ganadora del Premio Nacional de Novela 1992-1995), y «Las batallas secretas de Belgrano» (1995), ganó el Premio Planeta con «El general, el pintor y la dama», donde «el general» era Justo José de Urquiza.

Otro título muy celebrado fue «Un dandy en la corte del rey Alfonso» (1998), que seguía por distintos países europeos al aristócrata porteño Fabián Gómez y Anchorena, y vendió más de 20.000 ejemplares en los primeros días de su aparición. Su último libro publicado fue la novela con apuntes policiales «El palacio de los patos». Entre los otros premios que recibió se destacan el del Fondo Nacional de las Artes, Municipal, Nacional, premio de Cultura de la provincia de Entre Ríos, la Palma de Plata del Pen Club, el Konex de Platino para cuento, el premio Dupuytren, el premio Feria del libro y el premio Silvina Bullrich.

El año pasado, en un encuentro de escritores en el Malba, De Miguel se refirió a la crisis de la industria editorial: «Creemos que aparte del Producto Bruto Interno -observó- lo que cuenta es el producto culto interno». Pero en todo caso, con su natural optimismo y sus citas camperas, auguró: «Siempre que llovió paró, y esto también va a parar».

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