La provincia de Buenos Aires cerró los primeros nueve meses de 2025 con un déficit financiero de $1,4 billones pero, en un contexto de recesión y fuerte caída de las transferencias nacionales, logró sostener el gasto público, la obra y las políticas sociales.
Pese al ajuste nacional, la provincia de Buenos Aires sostuvo el gasto y cerró el tercer trimestre con un déficit financiero de $1,4 billones
La ejecución presupuestaria a septiembre mostró superávit económico, pero el recorte de transferencias nacionales y el sostenimiento de salarios, obra pública y políticas sociales empujaron el rojo financiero. Los ingresos crecieron apenas por encima de la inflación y la recaudación propia volvió a ganar peso.
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Pablo López, ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires.
De acuerdo con el informe de Ejecución Presupuestaria del tercer trimestre, elaborado por el Ministerio de Economía bonaerense al que tuvo acceso Ámbito, pese al resultado financiero negativo la Provincia logró sostener el ahorro corriente en un escenario de fuerte ajuste a nivel nacional.
En ese marco, la administración pública no financiera registró un superávit económico de $264.500 millones, equivalente al 1,1% de los ingresos corrientes, lo que refleja que los recursos habituales alcanzaron para cubrir el funcionamiento del Estado. Sin embargo, al incorporar el pago de intereses de la deuda y los gastos de capital, el resultado se tornó deficitario, con un rojo primario de $520.374 millones y el mencionado déficit financiero.
Ingresos: leve recuperación real y mayor peso de los recursos propios
Según el trabajo del organismo que conduce el ministro Pablo López, entre enero y septiembre de 2025, los ingresos totales de la Provincia ascendieron a $24,8 billones, con una suba nominal del 50% interanual y un crecimiento real del 2,5%, apenas por encima de la inflación.
El dato relevante es que el crecimiento estuvo explicado en gran medida por los recursos tributarios de origen provincial, que aumentaron 50,6% nominal y 2,9% real, mientras que los recursos de origen nacional cayeron 0,8% en términos reales.
El principal sostén volvió a ser Ingresos Brutos, que explicó la mayor parte de la recaudación y logró cerrar el período con una mejora real marginal del 0,3%. El desempeño estuvo condicionado durante el primer semestre por una elevada base de comparación, vinculada a ingresos extraordinarios registrados en 2024, como pagos excepcionales del sector financiero y anticipos de grandes contribuyentes, que no se repitieron este año.
También se destacó el impuesto de Sellos, que más que duplicó su recaudación interanual.
En contraste, los impuestos patrimoniales, como el Inmobiliario y el Automotor (Patente), mostraron un desempeño más débil en términos reales. El informe lo atribuye a la falta de sanción de una Ley Impositiva para 2025, que obligó a emitir las cuotas con valores nominales similares a los de 2024, en un contexto de alta inflación.
Si bien durante el año se aplicaron coeficientes de actualización en la emisión de las distintas cuotas, esos ajustes no lograron compensar la suba de precios, lo que generó un rezago en la carga tributaria patrimonial. A ello se sumaron modificaciones en el calendario de vencimientos, que distorsionaron la comparación interanual de la recaudación.
Aun así, desde la Provincia señalaron que los principales indicadores fiscales se mantienen en niveles similares a los registrados en 2023, antes del impacto pleno del ajuste nacional sobre las cuentas subnacionales.
El impacto del recorte nacional
Uno de los puntos más críticos del informe es la fuerte caída de las transferencias corrientes nacionales, que retrocedieron 24,5% en términos reales, acumulando dos años consecutivos de desplome.
La Provincia atribuyó esta situación a la interrupción de fondos nacionales clave, como el Fondo de Fortalecimiento Fiscal, la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente y el incumplimiento de los aportes para las cajas previsionales provinciales no transferidas.
Este recorte obligó al Tesoro bonaerense a reemplazar financiamiento nacional con recursos propios, especialmente para sostener salarios, asistencia social y obras en ejecución.
De hecho, días atrás el gobierno bonaerense volvió a reclamar por la deuda que mantiene la Nación con la Provincia, que estimó en alrededor de $15 billones. Según cálculos oficiales, ese monto incluye unos $3,5 billones en deudas directas, otros $8,4 billones correspondientes a obras públicas abandonadas y cerca de $2,7 billones vinculados a la discontinuidad o retrasos en programas nacionales.
Gasto público: salarios, obra pública y emergencia climática
Del lado del gasto, la Provincia ejecutó $26,2 billones, un 54,1% más que en igual período de 2024. Los gastos corrientes crecieron en línea con los ingresos, mientras que los gastos de capital mostraron un salto real del 33,3%, con fuerte protagonismo de la inversión provincial.
El gasto estuvo concentrado principalmente en salarios y prestaciones sociales, que explicaron buena parte del aumento del gasto corriente. Según el informe, el gasto en personal creció 48,3% interanual, mientras que las prestaciones de la seguridad social aumentaron 57,9%, en línea con la decisión de sostener el funcionamiento del Estado y las obligaciones previsionales.
También tuvieron un peso significativo las transferencias corrientes, que crecieron 48,3% interanual, e incluyeron la coparticipación a municipios, programas sociales, compras de alimentos y leche, además de subsidios al transporte y a la tarifa social eléctrica, en un contexto de deterioro del poder adquisitivo.
En paralelo, la Provincia sostuvo la inversión en obra pública con financiamiento propio, luego de la paralización de proyectos nacionales. Los gastos de capital mostraron un crecimiento real del 33,3%, con avances en obras viales, infraestructura penitenciaria, equipamiento hospitalario y refuerzo del sistema de seguridad.
Además, el informe destaca el impacto presupuestario de la emergencia climática en Bahía Blanca, que elevó gastos en salud, seguridad, asistencia social e infraestructura.
En materia de inversión, se avanzó en obras viales, infraestructura penitenciaria, equipamiento hospitalario -incluida la compra de tomógrafos- y en el refuerzo del sistema de seguridad, con la incorporación de móviles policiales.
En ese marco, el resultado primario pasó de un superávit de $148.786 millones en igual período de 2024 a un déficit de $520.374 millones en 2025, reflejando el mayor peso del gasto de capital y de los intereses de la deuda.
Déficit financiero y escenario hacia adelante
El resultado final fue un déficit financiero equivalente al 5,7% de los ingresos totales, explicado principalmente por el peso de los intereses de la deuda y el esfuerzo inversor en un escenario de menores transferencias nacionales.
Desde el Ministerio de Economía bonaerense subrayaron que, pese al rojo, la Provincia logró preservar el ahorro corriente y mantener indicadores fiscales “razonables”, en línea con los niveles previos al cambio de signo político en el Gobierno nacional.
De este modo, la ejecución presupuestaria muestra una Provincia con capacidad de generar ahorro corriente, pero con crecientes necesidades de financiamiento para sostener la inversión pública, el gasto social y el cumplimiento de compromisos financieros, en un contexto de actividad económica débil y menor asistencia nacional, que mantiene abierta la tensión entre orden fiscal y sostenimiento del Estado provincial.










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