2 de enero 2006 - 00:00

Provincias enfrentan un año clave, con la mira en 2007

Igualmente, el elemento electoral nunca queda definitivamente fuera de juego ya que la fuerza que buscarán acumular los gobernadores tiene en la mira 2007, cuando volverán a renovarse todas las autoridades ejecutivas del país.

Las oposiciones, en tanto, seguirán agazapadas y tratando de rearmarse lo más rápidamente posible, para poder dar batalla en un desafío electoral que no está tan lejano en la mente de los políticos argentinos.

Estas relaciones de fuerza tendrán a su vez una delicada relación con la Casa Rosada y el vínculo que los hombres del interior puedan establecer o afianzar con el presidente Néstor Kirchner. Por lo pronto, el santacruceño ha dejado muy claro que sabe dar suculentas atenciones a sus aliados y no pierde el pulso para castigar con distancia y hostilidad a sus enemigos políticos.

En el plano estrictamente local, en el año que acaba de terminar el grueso de los gobiernos provinciales logró confirmar su liderazgo, acaparando el necesario respaldo del electorado. En los casos más extremos, esto se tradujo en una virtual pulverización de la oposición.

Esta situación de poder provocó, por caso, que en una decena de provincias los gobiernos sientan que tienen el sostén suficiente como para reactivar las siempre vigentes reformas de la Constitución, motivados en casi la mayoría de los casos por la búsqueda de la reelección para cargos ejecutivos.

Vale señalar dos datos que grafican con claridad el afianzamientodel poder de los oficialismos alcanzado en la recta final de 2005: en las últimas elecciones en sólo tres provincias triunfó la oposición (Santa Fe, Catamarca y Río Negro), en tanto que en nueve distritos las listas del partido gobernante se impusieron con más de la mitad de los votos.

En el resto de las provincias, los gobernadores lograron imponer a sus candidatos por un margen menor, pero que en muchos casos sirvió para torcer el brazo a las otroras « molestas» oposiciones, como sucedió en el caso de las kirchneristas Buenos Aires y Misiones o en Mendoza, de gobierno radical, pero con buen vínculo con la Rosada.

En el plano económico, en tanto, las provincias cerrarán el balance 2005 con un superávit estimado en 0,8% del Producto Bruto Interno, por debajo de 1,3% alcanzado en 2003. Una relativa buena performance que esconde, en rigor, a un grupo de estados que cerrarán el año con déficit.

Para el año que comienza, en tanto, parte de la preocupación de los gobernadores girará en torno a la suba del gasto, especialmenteen materia de partidaspara salarios y vencimientosde deuda. Un incremento que, según consultoras especializadas, amenaza con escalar a 21% respecto de 2005.

En lo que respecta a la pesada deuda que aqueja a las provincias, la expectativa de los gobernadores estará puesta, tras el anuncio del pago total de la deuda externa argentina al FMI, en que Nación acepte sentarse a discutir seriamente una refinanciación del multimillonario pasivo provincial que, inflación mediante, complica cada vez más la economía de la mayoría de los distritos del interior.

Lo que sigue, son los balances que algunos mandatarios han hecho de sus gestiones al frente del Ejecutivo y las expectativas que tienen para los próximos dos años.

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