Entonces, se amparaban en razones de seguridad, la lógica de la clandestinidad. Ayer, los cronistas de la Casa de Gobierno fueron convocados en una combi y los llevaron oficialmente sin destino conocido, hasta que se desayunaron de un paseo por un geriátrico en San Martín con el presidente Kirchner.No les taparon los ojos y, se supone, el secreto del periplo debe haber estado en la seguridad.
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