11 de agosto 2004 - 00:00

Se agrava crisis en el gobierno fueguino

«Nos quiere echar antes de que terminemos el mandato», aseguró el mandatario fueguino, que encabeza un gobierno de coalición de radicales y un partido provincial. Colazo reeditó así las denuncias que lanzó dos semanas atrás. Entonces, el mandatario acusó en bloque, pero con Gallo a la cabeza, a dirigentes políticos, sindicalistas y periodistas de Tierra del Fuego de intentar echarlo de su cargo antes que culmine su mandato en 2007. Según la primera versión de Colazo -en la que también apuntó al jefe de Gabinete del ex gobernador Carlos Manfredotti, Alberto Revah-, el secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Ushuaia, Jorge Portel, funcionaría como testigo en favor de su hipótesis. Pero finalmente el dirigente puso distancia de la versión del gobernador.
Colazo hizo ahora su nuevo descargo durante su discurso de lanzamiento de una mesa del diálogo, destinada a consensuar el ingreso en la planta estatal de beneficiarios de planes sociales y contratados fueguinos,
controvertida iniciativa que ya fue elogiada por Raúl Castells y que significaría el crecimiento en hasta 70% de los agentes estatales de la provincia. En cadena televisiva y radial, Colazo pidió a la gente que lo ayudara porque su deseo «es hacer las cosas bien».
En la otra vereda, Gallo, ya había manifestado ante la primera acusación de Colazo:
«Somos adversarios, no enemigos». «Algunos gobernantes exteriorizan la bronca o la impotencia tratando de buscar un culpable cerca», dijo, haciendo referencia a la situación crítica que vive el Ejecutivo fueguino, que ya soportó la renuncia de más de una decena de funcionarios en apenas medio año de gobierno.
El legislador nacional respondió, además, que le interesa que Colazo «termine como corresponde su mandato constitucional» y que su compromiso con Tierra del Fuego va «más allá de las autoridades de turno».

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