Previendo críticas -que las hubo (ver aparte)-, el Presidente se atajó: «Seguramente mañana alguien va a decir acá todavía las viviendas no se empezaron, por eso hay que aclarar que hay un proceso licitatorio que tarda entre 60 y 90 días, y ponerlo en marcha lleva tiempo». Fiel a su estilo, Kirchner no olvidó arremeter contra sus enemigos y prometió «terminar con la teoría de algunos que estuvieron en la década del ’0 de que la obra pública era gasto improductivo». Según se informó ayer, se cumplió con el primer paso, que es el de conseguir los fondos, pero resta obtener la tierra, para lo cual se instó a los gobiernos provinciales a «conseguirla rápidamente, para que esto se pueda instrumentar». Respecto a los insumos de la construcción, Kirchner advirtió que «si a mayor demanda hay un aumento de precios, se estará quebrando el objetivo». Y aseguró, en tanto, a los representantes de las empresas constructoras que ganen las licitaciones: «El Estado acelerará los pagos.Queremos llegar a 60 o a 30 días si es posible y saben que el Estado paga y le da credibilidad a la cadena». El plan generará, se informó, 360 mil puestos de trabajo directos e indirectos. Sobre este punto, Kirchner calificó como «muy importante» el convenio firmado también ayer entre la Unión Obrera de la Construcción y el Ministerio de Trabajo para capacitar a desempleados. También asistieron al acto los gobernadores de Entre Ríos, Jorge Busti; de La Pampa, Carlos Verna; de La Rioja, Angel Maza; de Mendoza, Julio César Cobos; de Río Negro, Miguel Saiz; de San Juan, José Luis Gioja; de Santa Cruz; y Jorge Colazo, de Tierra del Fuego. Además fueron de la partida los ministros Aníbal Fernández (Interior) y Alicia Kirchner (Desarrollo Social).
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