Adelanto de vacaciones en Buenos Aires: turismo advierte que no resistirá un nuevo impacto

Ambito Nacional

El gobierno de Axel Kicillof analiza la posibilidad de adelantar el receso de invierno. El objetivo concreto es ganar más tiempo con el plan de vacunación general que, en las últimas horas, completó el millón de nuevos turnos y así terminar de inocular a los grupos considerados de riesgo.

Aquello que surgió como una posibilidad tomó forma cuando la propia ministra de Educación bonaerense, Agustina Vila, aseguró que “es una alternativa que se evalúa dentro del conjunto de adaptaciones que pueda tener el calendario escolar”.

Se trata de una clara posibilidad que ya cuenta con el visto bueno del Ministerio de Salud provincial y que serviría para poder avanzar en la vacunación de los trabajadores de la educación que, entre docentes y auxiliares, hoy es del 50 por ciento.

La gestión corre por cuenta de Vila, quien sostuvo que “no es una definición tomada en estas horas, pero sí dentro de los escenarios que se fueron estructurando hubo un análisis de las fechas de las vacaciones”. Hasta el momento el periodo de receso invernal está estipulado entre el 19 y el 30 de julio. Y, por el momento, no hay cambios, ni una fecha tentativa.

Sin embargo, fuentes provinciales le aseguraron a este diario que se trata de una opción “firme” y que “nos permite bajar el riesgo de contagios en la escuela, más teniendo en cuenta que las temperaturas van bajando y aumentan las posibilidades de contagio”.

Vale recordar que desde ayer son varios los municipios que comenzaron a transitar la escolaridad virtual luego de pasar a Fase 2. En concreto, los distritos sin presencialidad son 121, mientras que los que continúan con las clases normales son 14, 13 en Fase 3 y uno en Fase 4 (San Cayetano). Por el contrario, en la Ciudad la escolaridad volvió a ser presencial tanto para el nivel inicial como para la primaria y los dos primeros años de la secundaria. Una medida que no cayó bien en la Provincia y tampoco en la Nación, así lo dejó en claro el presidente Alberto Fernández al asegurar que en CABA “están jugando con fuego”.

De todos modos también existen puntos de coincidencia ya que la Ciudad también dejó trascender el adelantamiento de las vacaciones como una posibilidad.

Impacto turístico

Como era de esperar, esta posibilidad ya genera un fuerte ruido en los destinos turísticos bonaerenses y en muchos puntos del interior del país, dado que la Provincia concentra un gran afluente de potenciales visitantes.

En diálogo con Ámbito, el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, aseguró que “sería una muy mala posibilidad. Si se confinó a la sociedad para tener resultados concretos, liberar las vacaciones anticipadas deja todo predispuesto de peor manera. Nuestro reclamo es claro: el turismo tiene todos los protocolos para funcionar en pandemia y no es factor de contagio”. Y sobre la situación de aquellos que dependen de la actividad, sostuvo: “No hay ninguna posibilidad de que sobrevivan otro golpe de estos. A los destinos de nieve les matás otra temporada. Todos necesitamos mayor previsibilidad y reglas claras”.

Para el secretario de Turismo de Bariloche, Gastón Burlón, “el impacto sería complicado si implica un aislamiento y sin circulación porque Bariloche ya perdió una temporada de invierno y estuvo casi un año sin recibir turismo. Pero de no ser así, sería algo de lo que venimos pidiendo: que se desdoblen las vacaciones entre las provincias y que no todas tengan las mismas fechas”.

En esa misma línea, Juan Álvarez Pinto, a cargo de Merlo (San Luis), suma que “Buenos Aires representa un 45 por ciento de los turistas que visitan nuestra ciudad. El cambio nos afectaría. Quisiéramos que se mantenga en julio o en una fecha cercana y que sea escalonada para poder administrar mejor”. Y añade que “es muy importante tener la certidumbre de que se fijen las fechas para que las familias puedan organizarse con tiempo”.

El mismo reclamo llega desde Pinamar, donde el secretario de Turismo local, Juan Ibarguren, manifiesta que la modificación de la fecha “influye e impacta porque somos una ciudad que depende del turismo. Ya pasamos un verano con más gente de la que puede venir en invierno y nos dimos cuenta de que con protocolos se puede trabajar a nivel comercial”. Y cierra: “Entendemos la gravedad de la situación epidemiológica, pero más importante que debe pasar es que aquello que se decida sea algo consensuado para que los destinos, los comerciantes, los proveedores y los turistas puedan tener certezas”.

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