Tesla intensificó su estrategia para conseguir que los reguladores europeos autoricen el uso de su sistema de asistencia a la conducción Full Self-Driving (FSD) en más países. La compañía sostiene que la tecnología puede mejorar la seguridad vial y reclama que las autoridades aceleren los procesos de evaluación, mientras especialistas cuestionan la metodología utilizada para sustentar esas afirmaciones.
Tesla presiona a Europa para acelerar la aprobación de su sistema de conducción asistida
La compañía de Elon Musk busca extender la autorización de su sistema FSD en la Unión Europea, mientras expertos cuestionan los estudios de seguridad utilizados para respaldar sus argumentos.
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Tesla presiona para lograr la autorización de la conducción asistida
El avance regulatorio es considerado clave para las ambiciones de Tesla en Europa, un mercado en el que la compañía enfrenta una mayor competencia de fabricantes tradicionales y de nuevas marcas de vehículos eléctricos, especialmente de origen chino. El sistema requiere que el conductor mantenga la atención y esté preparado para intervenir.
Un informe de Reuters reveló cómo Tesla buscó influir en los procesos regulatorios europeos, a partir del análisis de cientos de páginas de correos electrónicos intercambiados con organismos de Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estonia, Italia y Suiza, además de estudios de seguridad presentados por la compañía y entrevistas con investigadores especializados en seguridad vial.
La aprobación de Países Bajos abrió el camino
Uno de los puntos centrales del proceso fue la evaluación realizada por el organismo regulador neerlandés RDW. Su aprobación tuvo especial relevancia porque el mecanismo europeo requiere que un Estado miembro respalde previamente una tecnología para avanzar hacia una autorización de alcance comunitario.
Tesla obtuvo ese aval y, posteriormente, otros países comenzaron a aprobar el sistema a nivel nacional. República Checa, Bélgica, Dinamarca, Croacia, Estonia y Eslovenia se encuentran entre los países que autorizaron el FSD para su utilización bajo determinadas condiciones.
Sin embargo, la investigación de Reuters encontró que durante la evaluación en Países Bajos Tesla reclamó en reiteradas oportunidades cambios en el alcance, los métodos y los tiempos de las pruebas. La correspondencia analizada muestra que el fabricante también cuestionó los costos asociados al proceso.
En un intercambio de abril de 2025, por ejemplo, Tesla objetó una factura de 365.000 euros correspondiente a permisos, trabajos técnicos y otros servicios realizados por RDW durante cinco meses. La empresa pidió un detalle exhaustivo de las tareas, las horas trabajadas y los costos asociados. Una semana después, un integrante del organismo regulador ofreció analizar la posibilidad de reducir la intensidad del proceso.
Los documentos también muestran que Tesla solicitó modificaciones sobre la manera en que se realizaban algunas pruebas. En determinados casos, RDW aceptó realizar parte del seguimiento de forma remota o proporcionar información adicional sobre los procedimientos.
Para especialistas consultados por Reuters, estos intercambios generan dudas sobre el grado de independencia con el que fue evaluado el sistema. RDW, por su parte, sostuvo que realizó una investigación extensa e independiente, con pruebas en circuitos cerrados y vías públicas bajo diferentes condiciones.
Los cuestionamientos sobre los datos de seguridad
Uno de los principales argumentos de Tesla para impulsar la aprobación europea está relacionado con la seguridad. La compañía elaboró un estudio específico para Europa en el que comparó vehículos equipados con FSD, conducidos por ingenieros profesionales de Tesla, con otros vehículos de la marca manejados manualmente por propietarios particulares.
El problema, según siete investigadores de seguridad vial consultados por Reuters, es que la cantidad de kilómetros recorridos con FSD resulta demasiado pequeña frente a la enorme cantidad de kilómetros correspondientes a la conducción convencional. Por ese motivo, el estudio no permitiría establecer de manera estadísticamente sólida una diferencia en las tasas de accidentes.
Tesla recurrió además a determinados comportamientos de conducción como indicadores indirectos de riesgo. Entre ellos aparecen el uso de la bocina, los cambios en la utilización de las luces de giro, las aceleraciones y desaceleraciones bruscas, el frenado automático de emergencia y determinadas maniobras en curvas.
Los especialistas señalaron que algunos de esos parámetros pueden aportar información, pero no necesariamente permiten determinar cuántos accidentes se evitaron. La propia documentación de Tesla reconoce que las comparaciones realizadas no deben interpretarse como una relación causal entre el funcionamiento del FSD y una eventual reducción de siniestros.
Los investigadores coincidieron en que la evidencia presentada no permite sostener la afirmación de que el FSD evita accidentes fatales. Daniel McGehee, profesor de ingeniería de la Universidad de Iowa, consideró que el estudio europeo puede aportar información sobre el desempeño del sistema, pero que queda lejos de demostrar que la tecnología salva vidas.
El investigador Marco Benedetti, de la Universidad de Michigan y exestadístico de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, fue todavía más crítico con ese argumento. “Cuando empiezas a entrar en ‘vidas salvadas’, ahí es donde se vuelve absurdo”, afirmó.
Musk y una campaña de presión en redes sociales
La discusión regulatoria también se trasladó a las redes sociales. Elon Musk cuestionó públicamente a los funcionarios europeos que mostraron reparos frente al FSD y pidió a los usuarios de Tesla que ejercieran presión sobre las autoridades.
En julio, después de que el ministro de Transporte francés, Philippe Tabarot, expresara que Francia no podía respaldar en ese momento la expansión del sistema por cuestiones de seguridad, Musk publicó en X que retrasar la aprobación del FSD en ese país tendría un costo en vidas humanas. Tesla también difundió mensajes en los que sostuvo que los beneficios de seguridad de su tecnología permanecían “bloqueados detrás de la burocracia”.
La estrategia tuvo eco entre algunos propietarios europeos. Reuters encontró comunicaciones enviadas por usuarios de Tesla a organismos reguladores de Suecia y Noruega, en las que se responsabilizaba a las autoridades por demorar la aprobación de una tecnología presentada como capaz de reducir accidentes.
En Noruega, incluso, un funcionario de la Administración de Carreteras Públicas advirtió internamente que Tesla estaba alentando a sus clientes a comunicarse con los reguladores nacionales. Stein-Helge Mundal sostuvo que los organismos no aprueban sistemas por su popularidad y advirtió que la denominación Full Self-Driving puede llevar a los conductores a creer que el sistema tiene capacidades superiores a las reales.
El debate adquiere mayor relevancia porque Tesla pretende convertirse en el primer fabricante en obtener una autorización europea para un sistema avanzado que permita circular con las manos fuera del volante en cualquier tipo de carretera. Actualmente, las normas europeas limitan ese tipo de funcionamiento principalmente a autopistas.
Para conseguir una aprobación a escala de la Unión Europea, Tesla necesita alcanzar un respaldo equivalente al 55% de los países miembros, que además representen al menos el 65% de la población del bloque.
La compañía ya dispone del FSD en Estados Unidos y en algunos otros mercados, aunque también encontró obstáculos regulatorios en China, su segundo mercado más importante. En Europa, la disputa se produce además en un contexto de fuerte competencia: Tesla enfrenta la llegada de nuevos modelos eléctricos de fabricantes europeos y de compañías chinas que ofrecen sistemas avanzados de asistencia a la conducción.
El caso europeo vuelve a poner en discusión hasta dónde puede llegar un fabricante para acelerar la autorización de una tecnología que todavía requiere supervisión humana. Mientras Tesla sostiene que una aprobación más rápida permitiría aprovechar beneficios de seguridad, los especialistas consultados por Reuters advierten que las evidencias disponibles no alcanzan para respaldar las afirmaciones más contundentes de la compañía.
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