El presidente de River, José María Aguilar, abordó ayer inesperadamente el mismo avión que trasladó a la delegación de Boca en su primer tramo del viaje que emprendió con la ciudad coreana de Seúl como destino final. Acompañado por su esposa, Aguilar quiso dejar claro que la coexistencia en el vuelo 503 de Lufthansa fue casual, y se animó a ironizar sobre la gran repercusión que tiene en los medios la conformación del plantel de Boca. «Me encontré de casualidad con el plantel de Boca. Me lo dijeron apenas bajé para hacer el check-in. ¿Qué quieren que haga? Es un hecho casual y episódico. No pienso bombardear el avión», bromeó.
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