Brasil mostró los dientes y en 18 minutos liquidó el partido ante Venezuela con tres golazos, para después dedicarse a manejar la pelota con tranquilidad y dejar que pasen los minutos.
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Kaká mostró toda su categoría en un gol imposible, porque no tenía ángulo de tiro para sorprender a Vega y sin embargo se lo inventó poniendo la pelota entre el travesaño y el poste. Después fue Robinho, que demostró que no solamente tiene habilidad sino también remate, y desde 30 metros sacó un derechazo violento y bien dirigido. Después le tocó el turno a Adriano, para definir ante un centro de Elano, con mucho olfato de goleador.
Venezuela jugó con mucho amor propio y trató de devolver golpe por golpe, pero la calidad de sus individualidades es muy inferior y además chocaron con un Julio César inspirado que tuvo tres tapadas espectaculares.
Brasil venía de un empate oprobioso ante Bolivia en Rio de Janeiro, por eso salió a demostrar todo su poderío y con una pequeña parte de su repertorio le alcanzó para golear a una Venezuela que, al revés de su rival, llegaba confiada, y en 10 minutos le borraron la sonrisa.
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