27 de agosto 2002 - 00:00

Da comienzo el dilema de cada semana

Comenzó la novela semanal para determinar días y horas en que se deben disputar los partidos que impone el fixture. El primer problema ya se presentaba de antemano con el encuentro del viernes, cuando el alicaído Racing debía recibir a Chicago. Por un lado, un partido de «alto riesgo» al decir del Comité de Seguridad, y sabido es que Racing no cuenta con las exigencias de audio y video requeridas en los estadios que alberguen más de 25.000 personas.

La primera intervención de Blanquiceleste SA fue confirmar la continuidad del técnico Ardiles y la segunda, buscar alternativas para disputar el partido con Chicago. Se pensó en llevarlo a Lanús, pero la Policía dice que ya tiene bastante con el partido de Lanús-Boca (que se realizaría el domingo en el horario de las 15,10), y los locales tampoco quieren que se haga en ese estadio del Sur porque si se rompe algo, no podrán hacer las reparaciones del caso entre viernes y sábado.

Con estas perspectivas, es lógico pensar que deben llevarlo a otro escenario. Sabido es que Racing no quiere jugar en Independiente (que a las 17,10 del domingo enfrentaría a Vélez); la Policía tiene entonces que llevar ese partido a alguna cancha de la Capital, que no escaparía de la de Huracán o Vélez. La primera mucho más barata, pero que no ofrece las perspectivas de la de Liniers. Aunque por cercanía haría más local a Nueva Chicago que al propio Racing. Un verdadero jeroglífico.

En tanto, trascendió ayer en AFA que el suspendido partido del pasado domingo entre Lanús y Banfield tendrá que pasar primero «por los cauces normales», a saber: el tribunal de penas dará vista a los clubes y a la Policía para su descargo, se tomarán las declaraciones pertinentes, se harán las actuaciones y se determinarán las penas. Para ahorrar tiempo digamos que se dice que le aplicarán amonestaciones a Lanús, nada a Banfield, y lo que falta del partido se jugará por lo menos dentro de 20 días. Ahhh, la Policía ya dijo que no sabe cómo hicieron para entrar las banderas, porque se hizo un cacheo especial. En las tribunas se observaron más de 20 y, que se sepa, de un helicóptero nos las tiraron. Un enigma.

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