Diputados PJ condicionan ya la adhesión al gobierno
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En los comentarios a puertas cerradas, tampoco resultó muy alentador que diputados y senadores del oficialismo, sin distinciones de entrecasa, fuesen invitados hoy a la quinta de Olivos a una multitudinaria cena con Eduardo Duhalde y su heredero en el Ejecutivo (aunque anoche se informó desde Río Gallegos que Kirchner recién arribará a Buenos Aires mañana, lo cual equivaldría a desaire a juicio de los legisladores del gobierno). Pero lo que más inquietó fue que, al mediodía, Eduardo Camaño pasara el aviso a la mesa del bloque de la Cámara Baja: «Por lo que me dijeron, la convocatoria es muy amplia, así que no se sorprendan si ahí aparecen Darío Alessandro, Nilda Garré y otros frepasistas que apoyaron la candidatura de Kirchner».
• Asombro
Anoche, Alessandro -quien fuera titular de la bancada Alianza durante la gestión de Fernando de la Rúa y esponsor del Frente para la Victoria desde diciembre-señaló a este diario que « todavía no recibí ninguna invitación». De paso, desmintió que hubieran llegado a esa parcela ofertas para integrarse a la segunda línea gubernamental. De todas mane-ras, habrá otro turno con la UCR y, por supuesto, los chachistas que se guarecieron en los brazos de Kirchner.
En medio de idas y vueltas de ceremonial, los caciques justicialistas quedaron desilusionados por la generosidad de la convocatoria. Para empezar, querían mantener una cita reservada, en el mejor de los casos, sólo para la cúpula de la bancada y, más adelante, con los bloques en pleno. El argumento, bastante lógico, es que los encuentros masivos no sirven para hablar de nada ni sacar conclusiones, excepto para hacer sociales.
La semana pasada, aquéllos habían pactado patear para adelante la definición del sustituto de Humberto Roggero en la máxima jerarquía. Por el momento, querían conservar el triunvirato de vices a cargo de la presidencia: el ultraduhaldista José María Díaz Bancalari (cada vez, menos bonaerense y con tendencia kirchnerista), el santafesino Jorge Obeid y el pampeano que apoyó a Carlos Menem, Manuel Baladrón.
Con la mira puesta en garantizar leyes clave, el quilmeño prometió seguir con los sondeos al menemista Ricardo Quintela a fin de evaluar la reunificación con el bloque Azul y Blanco. En paralelo, el correntino Rubén Pruyas, uno de «los sin techo» con silla en la mesa chica (el otro es el entrerriano Julio Solanas), ya colabora en el tendido de puentes. Por la pertenencia a distritos gobernados por la oposición, Pruyas tiene muy buen trato con Hugo Cettour (Entre Ríos) y el rionegrino Carlos Larreguy, promotores de la fórmula Menem-Romero.
Sobre el final de la sesión gastronómica-política de la víspera, alguien advirtió que estaba allí de visita el ministro de José Manuel de la Sota, Carlos Alessandri. « Y Roggero, que está de licencia en la banca, ¿puede volver ahora como jefe?», se animó a inquirir uno de los comensales. El comprovinciano del último mandamás de la bancada respondió con celeridad: « El 'Gringo' me dijo que prefiere quedarse en la embajada en Roma hasta diciembre».




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