El Superclásico fue todo de River

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River Plate cumplió con el mandato no escrito de los grandes clásicos y pese a ser el que peor venía en esta historia finalmente terminó ganándole hasta con cierta comodidad a Boca Juniors por 3 a 1, con lo que se le puso a un punto en la cima del torneo Apertura.

El partido "diez" del campeonato, que se jugó, obviamente, en la décima fecha del certamen, le dejó un matiz de mayor interés de aquí en adelante, aunque la lucha por el título la terminen monopolizando una vez más los dos grandes del fútbol argentino.

Los riverplatenses empezaron ganando con un gol de taco de Gonzalo Higuain e inmediatamente igualó Rodrigo Palacio, todo esto en el primer tiempo.

Pero en el segundo, otro golazo del "Pipita" y el restante de Ernesto Farías sellaron la victoria 'millonaria', que quedó asegurada cuando Matías Silvestre se fue expulsado por doble tarjeta amarilla y el capitán "xeneize" Martín Palermo se retiró lesionado.

Desde septiembre de 1990 que Daniel Passarella no le ganaba a Boca.

En aquel partido los riverplatenses se impusieron por 2 a 0 con goles de Jorge Nicolás Higuain (padre del hoy dos veces verdugo de los boquenses) y el uruguayo Rubén 'Polillita' Da Silva.

Con este nuevo triunfo del equipo del 'Kaiser' los auriazules interrumpieron un invicto de 22 partidos en el plano local y volvieron a caer como visitantes después de 12 presentaciones.

La última había sido con Alfio Basile como técnico en la primera fecha del Clausura pasado, 2 a 1 ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy.

River inclinó la balanza en el segundo tiempo porque Passarella acertó con plantar a su equipo de contraataque, vía por la que cerró el partido con los mencionados tantos de Higuain (gran definición luego de eludir al arquero Aldo Bobadilla) y el 'Tecla'.

Este tercer tanto se concretó a los 28 minutos del segundo período y dos más tarde vio la tarjeta roja Silvestre, lo que fue determinante para que en el último cuarto de hora los jugadores de River se reconciliaran con su gente y tocaran el balón a voluntad, muchas veces lateralizando el juego, pero provocando el tan gratificante "ole" de la hinchada.

Volvió a ganarle también 3 a 1 Passarella a Ricardo La Volpe, como la única vez que se enfrentaron anterioremente, aunque en la anterior oportunidad dirigiendo a equipos mexicanos.

El 'Gran Capitán' dirigía al Monterrey y el 'Bigotón' al Toluca (se jugó el 7 de septiembre de 2002 en cancha de los primeros).

Y también se repitió el abrazo entre ambos a la vera del campo de juego como entonces, aunque la alegría de uno contrastaba con la perplejidad del otro.

Claro que todo esto no era previsible apenas 50 minutos antes, cuando terminó el primer tiempo y Boca aparecía más sólido y en levantada, luego del empate de Palacio.

Y mucho menos cuando allá por las 15 la barra brava de Boca llegó organizadamente hasta las puertas del estadio para descargar de sendas camionetas banderas y bombos junto a las fuerzas policiales, sin pensar en la dolorosa partida que tendrían que realizar tres horas y media más tarde.

Fue la primera caída de La Volpe en su bautismo de superclásicos y también una tarde consagratoria para Gonzalo Higuain, la gran figura del encuentro, que ya fue transferido a un grupo empresario y hoy tuvo varios ojos de clubes grandes de Europa (Roberto Bettega, de Juventus y el presidente de Barcelona, Joan Laporta, entre ellos) observando sus movimientos.

Por el lado de Boca, otra vez Rodrigo Palacio fue el que encendió las luces rojas de peligro en la defensa riverplatense, en cambio Fernando Gago mantuvo su nivel, pero perdió la pelota en campo de River de derivó en la tercera conquista 'millonaria'.

Las sucesivas igualdades sobre el epílogo de los encuentros anteriores con Colón y Belgrano dejaron, más la licencia solicitada por Ariel Ortega, el capitán Marcelo Gallardo sin ver juego en el banco de suplentes y numeros problemas institucionales, ponían a River en la previa como el "pato de la boda".

Pero este Boca experimental de La Volpe, que después de la recuperación en el 3-2 con Vélez Sarsfield y sus antecedentes inmediatos, aparecía como el gran candidato al triunfo, dejó algunos resquicios estructurales por los que el River de Passarella puso filtrar sus necesidades y sacar la cabeza del agua cuando empezaba a experimentar los primeros síntomas de ahogo.

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