Ahora el próximo objetivo es Serbia y Montenegro. Por eso ayer José Pekerman viajó muy temprano en tren de Hamburgo hacia la concentración de Herzogenaurach para presenciar por televisión el partido que el próximo rival de la Selección jugó ante Holanda.
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En cambio, el plantel que tras la importante victoria ante Costa de Marfil tuvo tiempo para festejar y reencontrarse con sus familiares. En un salón especialmente preparado para que no los moleste la prensa, los muchachos argentinos estuvieron junto a sus seres queridos hasta las tres de la mañana, hora de Alemania. Por eso los jugadores durmieron hasta el mediodía y posteriormente partieron en avión para reencontrarse con el técnico.
Ya todos juntos en Herzogenaurach realizaron una práctica informal que estuvo dividida entre titulares y suplentes.
Mientras que los que jugaron el sábado trabajaron en forma muy liviana, para los suplentes la exigencia fue apenas mayor.
Más en frío, los jugadores relativizaron algunas críticas sobre la actuación del equipo argentino y la frase común que se escuchó fue que «el Mundial es parejo para todos».
«Costa de Marfil fue un rival difícil, complicado y quedó demostrado que los equipos son muy parejos. No sé si nos sacamos un peso, sí una obligación. En estos partidos que van pasando en el Mundial se les está complicando a todos. Se están definiendo los partidos con pequeñeces, así que hay que tener cuidado. El triunfo del debut fue importante, porque si ganamos el viernes casi clasificamos para la otra ronda», señaló Juan Román Riquelme. «No sé quién habló bien o quién habló mal de nosotros. No le doy importancia. Va a haber gente que le gusta y gente que no.»
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