27 de agosto 2002 - 00:00

La otra cara de Flushing

El US Open se transformó en uno de los espectáculos deportivos más seguros del mundo. Con el recuerdo siempre latente del atentado del pasado 11 de setiembre a las Torres Gemelas y al Pentágono, este certamen ha sido llevado a límites antes insospechados en medidas de seguridad.

El público tiene prohibido llevar cámaras de fotos o de video, ni mochilas o maletines, ni siquiera paraguas. Pero lo más insólito ocurrió durante el desarrollo de la «qually», cuando fueron confiscadas tres naranjas por ser consideradas «objetos peligrosos».

Un espectador tenía una bolsa que contenía los tres cítricos, que fueron examinados primero y requisados después por los guardias de seguridad a la entrada del estadio de Flushing Meadows.

Según reveló ayer la prensa neoyorquina, los guardias dijeron al aficionado que la medida fue para su propia protección, a lo que el espectador respondió: «¿Protección? ¡Un cuerno! Esto es ridículo». Pero a pesar de la protesta, el espectador no tuvo alternativa que dejar las naranjas.

Además de las medidas de seguridad, el US Open comenzó a desarrollarse dentro del conocido fervor patriótico estadounidense.
En la presentación de anoche, John McEnroe (criado en Queens y residente en Manhattan) y Billie Jean King fueron los abanderados en un acto de homenaje a los Héroes de Nueva York (policías y bomberos, especialmente). Además, la bandera que ondea en la pista central Arthur Ashe es la misma que lo hacía en una de las Torres Gemelas y que fue recuperada tras el desastre.

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