Sin grieta en la despedida de Maradona

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Gobernadores, funcionarios, intendentes y clubes del interior expresaron sus condolencias por la muerte del astro del fútbol. San Luis decretó duelo provincial también por tres días.

La tapa completa del periódico británico The Guardian se pobló de notas sobre la muerte de Diego Maradona a la misma velocidad que lo hacían medios en Argentina. En el centro de la portada, la foto del gol en México en los cuartos de final que pasó a la historia como el partido del siglo. No había ayer un sólo rastro en esas letras en inglés de la grieta que en ese mundial Maradona protagonizó como catalizador de la bronca de muchos argentinos contra Gran Bretaña. Hace décadas que en Inglaterra no existe grieta con Maradona, sólo algún cuestionamiento a la picardía de la mano de Dios ese día y el resto es admiración, como se vio ayer.

En Buenos Aires podía sentirse un panorama similar, si de pronunciamientos de la clase política se trata. No hubo ayer un sólo gesto que se desacomodara de la línea general que mostró el país frente al ídolo. Alberto Fernández decretó tres días de duelo y velatorio en la Casa Rosada. Resulta lógico, es un regreso de Maradona a un lugar que conocía a la perfección.

El 10 fue un visitante asiduo de la Casa Rosada. Usó el balcón como pocos, desde Raúl Alfonsín que se dio el gusto de recibir de sus manos la copa Jules Rimet y después le regaló el escenario de la plaza repleta para él y la selección, hasta Cristina de Kirchner que también lo hizo saludar desde allí. En el medio visitó a Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner, Alberto Fernández e inclusive Mauricio Macri, de quien se convirtió en un crítico feroz y al que más le esquivó fotos y encuentros.

Inclusive en esta última relación la grieta ayer desapareció: Macri fue uno de los primeros en expresar sus condolencias tras el fallecimiento. Y enseguida llegó el saludo de Horacio Rodríguez Larreta y que los porteños pudieron ver anoche en primera persona cuando ordenó iluminar los principales edificios de la ciudad en honor a la leyenda.

Desde ayer uno de los dos Maradonas que conviven desde hace tiempo frente a la sociedad pareció esfumarse por un rato. El ídolo que tiene el brillo de la épica garantizado desde siempre pasó a primer lugar y el otro, la persona física con opiniones que podían dividir y hasta herir, quedó en un segundo plano, y esto se vio reflejado en la unanimidad de los saludos.

Anoche el país no tenía aún idea cabal de lo que sucederá en las próximas horas. Las reuniones de fanáticos en las plazas de provincias y en el Obelisco porteño era sólo una muestra del impacto que estaba teniendo en el mundo la muerte de Maradona y el que seguirá teniendo en el país durante los funerales. Habrá que ir reservando espacio para otro hito en las grandes manifestaciones populares que tuvieron lugar en la historia. Y en este caso no habrá virus que valga para desalentarlo.

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