David Nalbandian y Roger Federer, con los trofeos. El argentino jugó un buen tenis en la final de Basilea, pero lo de Federer fue superlativo.
David Nalbandian no pudo con el suizo Roger Federer, quien, con un tenis de alto vuelo técnico y efectivo, le ganó en dos sets por 6-3 y 6-4, en una hora y nueve minutos, y conquistó por tercera vez consecutiva el torneo Abierto de Basilea.
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Pese a la caída, Nalbandian jugó un muy buen partido, pero no le alcanzó para superar a especie de reloj que fue ayer Federer. El suizo jugó como para demostrar que mantiene intactas todas sus virtudes que lo llevaron a ser durante más de 4 años el indiscutible número 1 del mundo.
El partido fue de gran nivel, equilibrado más allá del marcador final, pero Federer aprovechó muy bien los break points (8), mientras que el argentino no dispuso de ninguno, y también tuvo más tiros ganadores (22 a 11).
El primer set fue una exhibición de los dos jugadores que desplegaron todo el repertorio de jugadas del alto nivel.
Federer logró quebrar el servicio del argentino en el sexto game y luego le bastó con conservar el suyo para llevárselo en tan sólo 36 minutos. La diferencia estuvo sin dudas en que mientras Federer ganaba sus juegos con facilidad, a Nalbandian le costaba mucho y tenía que hacer un gran esfuerzo para ganar los puntos.
En el segundo parcial, Federer volvió a romper rápidamente el servicio del cordobés en el tercer juego. Hasta allí llegó la resistencia de Nalbandian, quien intentó con variedad de golpes de revés y de derecha torcer la historia, pero chocó contra esa máquina invulnerable que fue el suizo, que jugó con paciencia, buscando ganar puntos con su servicio y si no podía, recurría a distintos tipos de golpes para poder quebrar al rival.
La definición llegó con la eficacia de su servicio, mientras Nalbandian se mostraba impotente y debía rendirse ante el rey.
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